Hamza Abdelkarim ha pasado en cuestión de semanas de ser una apuesta de futuro a convertirse en una alternativa real para Hansi Flick. El delantero egipcio fue el máximo goleador del FC Barcelona durante la pretemporada con cuatro tantos y ya ha recibido su primera recompensa oficial: debutó con el primer equipo en los minutos finales del 5-2 contra el Rayo Vallecano. 

El problema para el joven de 18 años es que su estreno coincidió prácticamente con una noticia capaz de alterar por completo sus perspectivas: la llegada de Gabriel Jesus.

El Barça fichó al delantero brasileño procedente del Arsenal con contrato hasta 2029 y le ha entregado el dorsal ‘9’. Jesus aterriza para convertirse en una alternativa inmediata en el centro del ataque, precisamente la posición en la que Hamza esperaba encontrar oportunidades durante esta temporada. 

Flick tiene ahora una decisión interesante entre presente y futuro. ¿Debe priorizar la experiencia de Gabriel Jesus o encontrar espacio para que Hamza continúe creciendo junto al primer equipo?

Cuatro goles en pretemporada: Hamza ya hizo todo lo posible para convencer a Flick

La irrupción de Abdelkarim no puede considerarse únicamente una consecuencia de la pretemporada.

El Barça decidió ejercer en junio la opción de compra acordada con Al Ahly y firmó al atacante hasta el 30 de junio de 2029, una señal evidente de que el club considera al egipcio una pieza con potencial para llegar al máximo nivel. 

Su adaptación fue rápida.

Después de incorporarse inicialmente en enero, terminó la pasada campaña con el Juvenil A y marcó seis goles en nueve partidos de Liga, incluyendo un hat-trick ante el Montecarlo. En total disputó 11 encuentros entre Liga y Copa durante aquel tramo de temporada. 

Pero fue durante el verano cuando cambió realmente su estatus.

Hamza terminó la pretemporada del primer equipo con cuatro goles, más que cualquier otro jugador de la plantilla, y obligó a Flick a tenerlo en cuenta. Su movilidad, capacidad para asociarse y presencia dentro del área encajan además con algunas de las características que el técnico busca en un delantero. 

El premio llegó contra el Rayo.

Entró por Raphinha en los últimos minutos y se convirtió en el primer futbolista egipcio en disputar oficialmente un partido con el FC Barcelona. Curiosamente, su estreno con el primer equipo llegó antes de hacerlo con el Barça Atlètic. 

El club incluso le ha asignado el dorsal 29, mientras está previsto que combine dinámicas del primer equipo con minutos en el filial de Juliano Belletti. 

Todo indicaba, por tanto, que podría disponer de oportunidades.

Hasta que apareció Gabriel Jesus.

Gabriel Jesus le cierra una puerta, pero el Barça no debería frenar el crecimiento de Hamza

La contratación del brasileño modifica directamente la jerarquía.

Gabriel Jesus llega con una enorme experiencia en Premier League, títulos con el Manchester City y más de un centenar de partidos con el Arsenal. Aunque no necesariamente parte como titular indiscutible, su fichaje responde precisamente a la necesidad de proporcionar a Flick un delantero centro preparado para competir inmediatamente. 

Hamza parte varios escalones por detrás.

Raphinha incluso ha sido utilizado como referencia ofensiva, mientras el Barça cuenta además con Lamine Yamal, Anthony Gordon y Karim Adeyemi para construir diferentes estructuras de ataque.

Por eso los minutos del egipcio pueden reducirse considerablemente.

Pero convertirlo simplemente en el último delantero de la rotación también tendría riesgos.

A sus 18 años necesita competir regularmente. Permanecer semanas sin jugar con el primer equipo mientras tampoco acumula suficientes minutos en el filial sería probablemente el peor escenario para su desarrollo.

La solución de Flick puede estar precisamente en una gestión híbrida.

Entrenar habitualmente con futbolistas del primer equipo, aprovechar convocatorias cuando el calendario lo permita y competir con continuidad en el Barça Atlètic puede ofrecerle un proceso de crecimiento mucho más equilibrado.

Además, Gabriel Jesus no debería interpretarse necesariamente como un obstáculo definitivo.

El brasileño tiene 29 años y llega como solución inmediata. Hamza representa algo completamente diferente: una apuesta que el Barça espera desarrollar durante los próximos años.

Incluso sus perfiles pueden ser complementarios.

El joven egipcio puede aprender de un delantero acostumbrado durante años a los mecanismos ofensivos y de presión de Pep Guardiola y Mikel Arteta, dos contextos tácticos que guardan varios puntos de conexión con lo que Flick exige a sus atacantes.

La clave estará en no confundir paciencia con invisibilidad.

Hamza ya hizo algo que pocos jóvenes consiguen: aprovechar una pretemporada para cambiar la percepción del entrenador, convertirse en máximo goleador y debutar oficialmente con apenas 18 años.

Gabriel Jesus ha elevado la competencia.

Pero también ha dejado claro cuál debe ser el siguiente reto de Abdelkarim.

Ya no necesita convencer al Barça de que tiene talento. Ahora debe demostrar que su progresión puede sobrevivir incluso dentro de una plantilla llena de estrellas.

Sezione: Primer equipo / Data: Jue 03 septiembre 2026 a las 19:43
Autore: Stefano Bentivogli
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