Anthony Gordon necesitó muy poco tiempo para demostrar por qué el FC Barcelona realizó una de las mayores inversiones del verano por él. El extremo inglés llegó procedente del Newcastle rodeado de expectativas por su elevado coste, pero sus primeras apariciones han reducido rápidamente cualquier debate sobre su adaptación.

Su estreno oficial ante el Elche fue prácticamente perfecto. Gordon entró en el minuto 65 y en apenas cuatro minutos repartió dos asistencias, primero para Raphinha y después para Fermín. Ningún debutante del Barça había conseguido algo semejante en los últimos 15 años. 

La respuesta de Hansi Flick fue inmediata: Gordon empezó a ganar protagonismo y posteriormente entró en el once. Frente al Athletic Club volvió a mostrar su velocidad e intensidad, mientras que contra el Rayo Vallecano generó peligro continuamente desde la izquierda y participó directamente en dos acciones decisivas de la goleada por 5-2. 

Lo que inicialmente parecía una competición abierta por un puesto se está convirtiendo en algo más serio.

Gordon empieza a tener argumentos para considerarse titular en este Barça.

Gordon ofrece algo diferente: velocidad, sacrificio y espacios para Raphinha

El impacto del inglés no puede medirse únicamente por goles y asistencias.

Su principal aportación está en la forma en la que modifica el comportamiento del ataque.

Gordon juega abierto, ataca constantemente el espacio y obliga al lateral rival a retroceder. Su velocidad permite al Barça amenazar inmediatamente cuando recupera el balón, pero también ensancha las defensas cuando Flick construye mediante posesión.

Eso genera un efecto especialmente interesante para Raphinha.

Con Gordon ocupando la izquierda, el brasileño puede aparecer con mayor frecuencia por zonas interiores, acercarse al área y atacar espacios como un segundo delantero. Precisamente ahí ha explotado durante este inicio de temporada.

Raphinha suma cinco goles en las primeras tres jornadas y buena parte de su crecimiento ofensivo coincide con una estructura en la que ya no necesita permanecer pegado permanentemente a una banda.

Gordon ayuda a hacerlo posible.

Contra el Rayo volvió a demostrarlo. Desde la izquierda desbordó en la acción que terminó con el autogol de Lejeune para el 3-1 y también intervino en el ataque que desembocó en el 4-2 de Raphinha. Mundo Deportivo destacó especialmente sus desmarques, velocidad y capacidad para combinar como elementos que están acelerando su asentamiento en el equipo. 

No es únicamente un extremo rápido.

También trabaja.

Flick destacó públicamente su ritmo e intensidad, asegurando después de la victoria ante el Athletic que el inglés todavía tiene margen para alcanzar un nivel superior pese a llevar apenas unas semanas trabajando con el equipo. 

Esa característica explica por qué puede encajar tan rápidamente.

El sistema del técnico alemán exige que los atacantes sean los primeros defensores. Gordon está acostumbrado a correr, presionar y repetir esfuerzos, algo que facilita enormemente su integración.

Adeyemi aumenta la competencia, pero Gordon empieza a ganar la batalla por la izquierda

La cuestión ahora es qué ocurrirá con Karim Adeyemi.

El alemán también tuvo un estreno excelente. Fue titular contra el Elche, marcó y confirmó que su velocidad puede resultar devastadora cuando encuentra metros por delante. 

Flick tiene, por tanto, dos jugadores capaces de ofrecer profundidad desde la izquierda.

Pero Gordon parece estar ganando terreno por una razón importante: su juego no depende exclusivamente de las transiciones.

Puede recibir al pie, combinar por dentro, atacar el área y generar situaciones para sus compañeros. Esa mayor versatilidad puede convertirlo en una opción especialmente útil cuando el Barça se enfrenta a defensas cerradas.

Además, su adaptación ha sido mucho más rápida de lo que podía esperarse.

Gordon llegó tarde a la preparación después de disputar el Mundial con Inglaterra. Su primer partido como azulgrana fue el amistoso contra el Basilea el 16 de agosto, apenas una semana después de incorporarse a los entrenamientos. 

Pocas semanas después ya está peleando por convertirse en una pieza estructural del ataque.

Eso no significa que Adeyemi desaparezca de los planes.

El calendario con Liga y Champions obligará a Flick a rotar constantemente, y disponer de dos extremos tan rápidos puede permitir al entrenador cambiar completamente el perfil ofensivo sin reducir el nivel.

Pero existe una diferencia entre formar parte de la rotación y empezar a construir una sociedad fija.

Y actualmente comienza a dibujarse una muy interesante:

Gordon por la izquierda, Raphinha con libertad interior y Lamine Yamal desde la derecha.

Los tres ofrecen características diferentes y complementarias.

Lamine desequilibra mediante talento individual. Raphinha ataca los espacios y finaliza. Gordon rompe líneas mediante potencia y velocidad.

El Barça pagó alrededor de 70 millones de euros más variables por el inglés, una cifra que inevitablemente elevó las expectativas desde el primer día. 

Todavía es demasiado pronto para valorar el fichaje en términos definitivos.

Pero sus primeras semanas han dejado una señal clara.

Anthony Gordon no ha llegado al Barcelona para esperar su oportunidad desde el banquillo. Ha empezado la temporada comportándose como un futbolista decidido a quedarse con un puesto en el once de Hansi Flick.

Sezione: Primer equipo / Data: Jue 03 septiembre 2026 a las 21:00
Autore: Stefano Bentivogli
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