El FC Barcelona ha comenzado la temporada 2026/27 mostrando una profundidad ofensiva que puede convertirse en una de sus grandes armas. El 0-5 ante el Elche dejó cinco goles, múltiples protagonistas y, sobre todo, la sensación de que Hansi Flick ya no depende de una única fórmula para hacer daño.

Raphinha firmó un doblete, Karim Adeyemi marcó en su estreno oficial y Anthony Gordon entró desde el banquillo para repartir dos asistencias en apenas cuatro minutos. Fermín López añadió otros dos tantos a una noche que confirmó la enorme variedad que ofrece el nuevo ataque azulgrana. 

Y todavía está Lamine Yamal.

Ese detalle explica por qué la pregunta empieza a resultar inevitable: ¿puede tener el Barça uno de los ataques más completos de Europa?

Es demasiado pronto para dar una respuesta definitiva. Una jornada no construye una temporada y los grandes exámenes llegarán en Champions League y frente a rivales capaces de defender mucho mejor los espacios. Pero las herramientas de Flick son evidentes.

Adeyemi aporta profundidad. Gordon, desborde y verticalidad. Raphinha, producción y experiencia. Lamine, talento desequilibrante. Fermín, llegada desde segunda línea.

El entrenador puede cambiar casi por completo el tipo de amenaza ofensiva sin tener que cambiar su sistema.

Adeyemi y Gordon añaden algo que hace al Barça mucho más difícil de defender

El fichaje de Karim Adeyemi tiene una explicación táctica especialmente clara.

El internacional alemán puede actuar en cualquiera de las tres posiciones ofensivas y supera los 36 km/h en velocidad punta. Llegó procedente del Borussia Dortmund después de cerrar su etapa en Alemania con 146 partidos, 36 goles y 25 asistencias, y firmó con el Barça hasta 2031. 

Su importancia reside en lo que obliga a hacer al rival.

Si una defensa adelanta la línea para reducir espacios alrededor de Pedri o Fermín, Adeyemi puede correr a su espalda. Si decide retroceder para proteger la profundidad, aumenta el espacio disponible para los centrocampistas azulgranas.

Esa simple amenaza modifica la geometría de los partidos.

Ante el Elche ya apareció la primera demostración. Adeyemi marcó antes del descanso y encontró precisamente el tipo de situación para el que fue incorporado: recibir en ventaja, acelerar y atacar el área con agresividad. 

Gordon añade otra dimensión.

El inglés comenzó el estreno liguero desde el banquillo, sustituyó a Lamine Yamal en el minuto 65 y necesitó solo cuatro minutos para producir dos asistencias, una circunstancia que, según el propio club, ningún debutante del Barça había conseguido durante los últimos 15 años. 

Lo más interesante fue cómo llegaron.

Gordon generó peligro atacando los espacios, pero también demostró capacidad para elegir la mejor solución. En su segunda asistencia pudo finalizar personalmente y prefirió entregar el balón a Fermín para un remate más sencillo.

Eso ofrece a Flick una herramienta especialmente peligrosa durante las segundas partes.

Un rival puede pasar una hora intentando controlar a Lamine, Raphinha o Adeyemi y encontrarse después con un extremo fresco, potente y dispuesto a atacar cada metro libre.

El Barça ya no necesita que todos sus delanteros posean las mismas características.

Precisamente lo contrario: su fortaleza puede estar en que cada uno plantea un problema diferente.

Raphinha sigue mandando, pero Flick puede construir ataques completamente distintos

La llegada de nuevos fichajes podía plantear dudas sobre las jerarquías.

Raphinha respondió inmediatamente.

El brasileño comenzó LaLiga anotando dos goles contra el Elche y confirmó que sigue teniendo un peso enorme dentro del ataque. 

Su importancia no se limita a la definición.

Raphinha ofrece movimientos sin balón, presión, experiencia y una capacidad muy elevada para aparecer en zonas de remate aunque comience desde una posición exterior. Con Adeyemi amenazando la profundidad y Gordon ofreciendo otra fuente de desequilibrio, incluso podría encontrar más espacios.

Eso hace especialmente interesante la construcción ofensiva de Flick.

El entrenador puede plantear un frente con Lamine y Raphinha cuando quiera más creatividad alrededor del área. Puede introducir a Adeyemi si necesita romper una defensa adelantada. Gordon puede convertirse en un revulsivo devastador o incluso competir por la titularidad en partidos que demanden más potencia.

La plantilla oficial confirma una nómina ofensiva donde aparecen Lamine Yamal, Raphinha, Anthony Gordon, Karim Adeyemi y Roony Bardghji, además de las posibilidades que ofrecen centrocampistas como Fermín y Dani Olmo cerca del área. 

Ahí puede encontrarse la verdadera evolución.

El Barça de temporadas anteriores podía ser extraordinariamente peligroso cuando sus principales atacantes estaban disponibles y en forma. El nuevo equipo parece preparado para mantener la amenaza incluso cuando Flick rota.

Eso resulta fundamental en una temporada larga.

LaLiga, Champions, Copa y el resto de competiciones exigirán administrar cargas. Ningún delantero podrá disputar cada minuto. Tener variantes permite descansar jugadores sin transformar completamente la identidad ofensiva.

El peligro, naturalmente, será gestionar las expectativas.

Adeyemi llegó para tener protagonismo. Gordon también. Raphinha ya posee una jerarquía importante y Lamine es una pieza central del proyecto.

Flick deberá repartir minutos sin perder competitividad.

Pero ese es un problema muy diferente al de no disponer de soluciones.

Después del 0-5 al Elche, la primera impresión es evidente: el Barcelona puede cambiar de delantero, cambiar de banda e incluso cambiar el tipo de partido que quiere jugar sin perder capacidad de gol.

Quizá todavía sea pronto para llamarlo el mejor ataque de Europa.

Pero si Adeyemi mantiene la amenaza al espacio, Gordon convierte su impacto inicial en continuidad y Raphinha sigue produciendo al nivel del estreno, los rivales tendrán un problema enorme.

Porque controlar a un atacante es posible.

Controlar cinco amenazas diferentes durante noventa minutos es otra historia.

Sezione: Primer equipo / Data: Mi 26 agosto 2026 a las 18:00
Autore: Stefano Bentivogli
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