Karim Adeyemi no ha necesitado semanas de adaptación para empezar a justificar por qué el FC Barcelona apostó por él este verano. En su primer partido oficial de LaLiga con la camiseta azulgrana, el atacante alemán marcó en la goleada por 0-5 ante el Elche y dejó una primera muestra de aquello que puede aportar al equipo de Hansi Flick: velocidad, ruptura, agresividad al espacio y una amenaza constante para cualquier defensa que decida jugar adelantada. 

El Barça fichó a Adeyemi procedente del Borussia Dortmund y le firmó un contrato hasta 2031. Su incorporación tenía una lógica muy concreta. Flick quería añadir al ataque un futbolista capaz de atacar metros a campo abierto y de jugar tanto en las bandas como en posiciones más centrales. El alemán llega además con una relación previa con el entrenador, que ya le había hecho debutar con la selección absoluta de Alemania. 

La primera jornada ha reforzado esa idea.

Adeyemi marcó en el tiempo añadido de la primera parte ante el Elche, culminando una acción colectiva que permitió al Barça marcharse al descanso con mayor tranquilidad. Más allá del gol, sin embargo, lo verdaderamente interesante estuvo en la sensación que transmitió: cada vez que encontraba espacio para correr, la defensa rival parecía obligada a retroceder varios metros. 

Flick gana una velocidad que el Barça no tenía en la misma medida

El valor de Adeyemi no puede reducirse a sus cifras goleadoras.

Su principal virtud es la capacidad de alterar la estructura defensiva contraria. El delantero puede superar los 36 kilómetros por hora, una característica especialmente valiosa en un Barça que durante muchas fases de los partidos controla el balón cerca del área rival, pero que también necesita futbolistas capaces de castigar inmediatamente cuando recupera y encuentra campo por delante. 

Ese perfil modifica las decisiones del adversario.

Una defensa que se enfrenta a jugadores predominantemente asociativos puede permitirse adelantar algunos metros para comprimir el campo. Con Adeyemi resulta mucho más peligroso. Si la línea sube demasiado, el alemán puede atacar su espalda; si retrocede para protegerse de su velocidad, aparecen más espacios para Pedri, Fermín o los delanteros que reciben entre líneas.

Ahí puede comenzar uno de los grandes beneficios tácticos para Flick.

El técnico cuenta ahora con atacantes de características muy distintas. Raphinha continúa siendo una fuente constante de producción ofensiva. Anthony Gordon ofrece desequilibrio y creatividad desde la banda y ya firmó dos asistencias saliendo desde el banquillo ante el Elche. Adeyemi, en cambio, puede convertirse en el especialista de las rupturas y las transiciones. 

Además, su polivalencia aumenta las posibilidades.

El propio futbolista explicó durante su presentación que está acostumbrado a actuar en las tres posiciones del ataque y que está dispuesto a jugar donde Flick considere necesario. El Barcelona, por tanto, no ha fichado simplemente un extremo izquierdo o derecho, sino un atacante capaz de modificar su posición según el contexto del partido. 

Eso puede resultar especialmente importante en una temporada en la que el entrenador necesitará rotar constantemente.

El gol ante el Elche es solo el principio: ahora llega la verdadera prueba

El debut ha sido ideal, pero todavía sería prematuro concluir que Adeyemi ya se ha convertido en un titular indiscutible.

El Barça dispone de una competencia enorme en las posiciones ofensivas y Flick deberá gestionar minutos, estados de forma y características del rival. Adeyemi tendrá partidos en los que pueda aprovechar grandes espacios, pero también deberá demostrar que puede ser decisivo cuando los adversarios se defiendan con ocho o nueve jugadores cerca de su propia área.

Ese será probablemente el siguiente paso.

Su velocidad resulta evidente. También su capacidad para atacar la profundidad. Pero para consolidarse como uno de los delanteros importantes del Barça tendrá que demostrar regularidad en el último pase, precisión en espacios reducidos y capacidad para participar en ataques posicionales donde prácticamente no existe terreno para correr.

Tiene experiencia suficiente para hacerlo.

Antes de llegar a Barcelona disputó cuatro temporadas con el Borussia Dortmund y acumuló 146 partidos, 36 goles y 25 asistencias con el club alemán. También adquirió experiencia de alto nivel en Champions League, competición en la que ya había superado ampliamente las cuarenta apariciones antes de convertirse en jugador azulgrana. 

Por eso el Barça no lo considera simplemente una apuesta basada en el potencial.

Adeyemi llega con margen de crecimiento, pero también con suficientes kilómetros recorridos en el fútbol europeo como para ser útil inmediatamente.

Y eso es precisamente lo que ocurrió en Elche.

Un partido, un gol y una primera advertencia para LaLiga.

El alemán afirmó durante su presentación que había llegado a Barcelona “para ganar títulos”. Su primera aparición oficial no pudo acompañar mejor esas palabras. 

Ahora el desafío será mantenerlo.

Porque si Adeyemi consigue añadir regularidad a una velocidad que muy pocos defensores pueden controlar, Flick no habrá incorporado simplemente otro extremo: habrá añadido una herramienta capaz de cambiar por completo la manera en que los rivales defienden al Barça.

Sezione: Primer equipo / Data: Mi 26 agosto 2026 a las 09:00
Autore: Stefano Bentivogli
ver lecturas