Fermín López ha comenzado la temporada 2026/27 enviando un mensaje difícil de ignorar. Nuevo dorsal, mayor responsabilidad y, en el primer partido de LaLiga, dos goles que confirmaron una característica que Hansi Flick conoce perfectamente: pocos centrocampistas del Barça tienen su facilidad para aparecer dentro del área y transformar llegadas desde segunda línea en ocasiones claras.

El andaluz ha dejado atrás el número 16 para lucir el dorsal 7, liberado tras la salida de Ferran Torres. El movimiento permitió además que Rodri recuperase el 16 que ha llevado durante buena parte de su carrera. No es un detalle menor: Fermín recibe uno de los números con mayor carga simbólica de la plantilla azulgrana justo cuando parece preparado para asumir una dimensión todavía mayor. 

La respuesta deportiva llegó inmediatamente. En el espectacular 0-5 ante el Elche, Fermín marcó dos veces en apenas ocho minutos durante la segunda parte. Primero aprovechó la asistencia generosa de Anthony Gordon para finalizar a puerta vacía y posteriormente firmó una acción mucho más personal, controlando, girándose para escapar de su marcador y colocando el balón lejos del alcance del portero. 

Más que un gran estreno, aquella noche puede representar el comienzo de algo importante.

Fermín tiene algo que Pedri, Gavi y Rodri ofrecen de otra manera: llegada y gol

La competencia en el centro del campo del Barça es extraordinaria.

Rodri llega para convertirse en una referencia en la base de la jugada. Pedri es probablemente el futbolista con mayor capacidad para controlar el ritmo y encontrar pases entre líneas. Gavi aporta intensidad, presión y agresividad. Marc Bernal continúa creciendo como alternativa para la posición de pivote.

Fermín ofrece otra cosa.

Su fútbol tiene una relación casi natural con el área rival.

No necesita acumular decenas de contactos para influir en una jugada. Puede comenzar una acción varios metros por detrás y terminarla atacando el espacio entre central y lateral. Puede llegar al rechace, cargar el área cuando el extremo fija por fuera o sorprender apareciendo detrás del delantero.

Ese instinto lo convierte en un jugador especialmente útil para Flick.

El Barça suele enfrentarse a defensas que acumulan muchos futbolistas cerca de su área. Cuando los espacios se reducen, no siempre basta con tener buenos regateadores o grandes pasadores. Se necesitan centrocampistas capaces de atacar zonas que inicialmente están vacías.

Fermín entiende muy bien esos movimientos.

Su trayectoria ya había dejado señales. En su primera campaña consolidada con el primer equipo terminó la temporada 2023/24 con 11 goles, mientras que en 2024/25 aportó ocho tantos y nueve asistencias pese a un inicio condicionado por problemas físicos. También fue máximo goleador del torneo olímpico de París 2024 con seis goles en la conquista del oro de España. 

No es casualidad, por tanto, que continúe encontrando la portería.

Lo importante ahora es convertir esa producción puntual en una característica constante durante toda la temporada.

El doblete de Elche fue un ejemplo perfecto. Fermín no monopolizó el juego ni necesitó convertirse en el organizador principal del equipo. Simplemente apareció donde podía hacer más daño.

Con delanteros como Adeyemi, Raphinha y Gordon estirando las defensas, esas zonas podrían aparecer todavía con mayor frecuencia.

El nuevo ‘7’ ya no es una promesa: Flick debe encontrarle un sitio entre tantas estrellas

Aquí aparece el verdadero desafío.

Durante sus primeras temporadas, Fermín podía ser considerado una alternativa capaz de revolucionar determinados encuentros. En el Barça actual, esa definición comienza a quedarse pequeña.

El club renovó su contrato hasta el 30 de junio de 2031, una decisión que refleja claramente su consideración dentro del proyecto deportivo. La apuesta ya no consiste únicamente en desarrollar a un jugador formado en La Masia, sino en mantener durante muchos años a un centrocampista que ha demostrado capacidad para producir goles al máximo nivel. 

El dorsal 7 refuerza esa percepción.

Fermín hereda un número que recientemente perteneció a Ferran Torres y que antes llevaron futbolistas como Ousmane Dembélé y Antoine Griezmann. El cambio de camiseta no garantiza minutos ni modifica automáticamente las jerarquías, pero sí coincide con una etapa en la que el andaluz parece preparado para reclamar un protagonismo superior. 

Flick tendrá que encontrar el equilibrio.

Rodri y Pedri parecen candidatos naturales para ocupar dos plazas en los partidos más exigentes. Gavi continúa siendo un jugador fundamental cuando está disponible. Dani Olmo también puede aparecer entre líneas. Sin embargo, ninguno convierte las llegadas desde segunda línea exactamente como Fermín.

Eso puede hacer que su papel sea mucho más importante de lo que su posición inicial en una supuesta alineación ideal podría sugerir.

Puede ser titular cuando Flick necesite más presencia ofensiva desde el centro del campo. Puede actuar cerca del área cuando el Barça tenga que romper un bloque bajo. Incluso entrando desde el banquillo puede modificar un encuentro precisamente porque interpreta zonas que otros futbolistas no atacan con tanta frecuencia.

Su temporada empieza, además, con una imagen muy poderosa: dos goles llevando por primera vez el ‘7’ en LaLigay un Barcelona que arranca la defensa del título marcando cinco tantos. 

Fermín ya ha dejado atrás la etapa en la que cada buena actuación podía considerarse una sorpresa.

Ahora la exigencia será diferente.

Debe confirmar que puede mantener ese impacto durante meses, convivir con una de las competencias más fuertes de Europa y convertir su extraordinaria llegada en una producción sostenida.

Si lo consigue, el Barça podría descubrir que uno de sus grandes saltos de calidad de 2026/27 no llegó mediante un fichaje.

Ya estaba dentro del vestuario. Y ahora lleva el número 7.

Sezione: Primer equipo / Data: Mi 26 agosto 2026 a las 12:00
Autore: Stefano Bentivogli
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