El FC Barcelona ya no quiere conformarse con demostrar que vuelve a pertenecer a la élite. El siguiente paso es mucho más complicado: ganar la Champions League.

La temporada 2026-27 encuentra al proyecto de Hansi Flick en un punto muy diferente al de los primeros meses de su etapa. Los jóvenes han acumulado experiencia, las jerarquías están más definidas y el equipo posee una identidad táctica reconocible. El Barça puede dominar con balón, acelerar cuando encuentra espacios y presionar agresivamente cuando pierde la posesión.

Nada de eso garantiza levantar la Copa de Europa. En un torneo decidido muchas veces por detalles mínimos, necesitará también salud, eficacia y cierta dosis de fortuna. Pero existen al menos cinco motivos para considerar al Barcelona un candidato real.

Lamine Yamal y una generación que ya no juega como un grupo de promesas

La primera razón es evidente: Lamine Yamal.

Tener un futbolista capaz de romper por sí mismo una estructura defensiva resulta especialmente valioso en eliminatorias cerradas. Cuando los espacios desaparecen y los sistemas tácticos se neutralizan, una acción individual puede separar la clasificación de la eliminación.

Lamine ofrece precisamente eso. Pero reducir el argumento del Barça únicamente a su estrella sería ignorar la evolución del resto del equipo.

La segunda razón es Pedri. El centrocampista proporciona algo fundamental en Europa: control. Puede ralentizar un partido cuando el rival amenaza con convertirlo en un intercambio de golpes o acelerar la circulación cuando detecta una ventaja.

La tercera aparece en defensa. Pau Cubarsí y el crecimiento de la nueva estructura defensiva permiten al Barça asumir riesgos con mayor seguridad. Flick quiere defender lejos de su portería, algo imprescindible para sostener una presión alta durante largos periodos.

La juventud continúa siendo una característica del equipo, pero ya no debería utilizarse automáticamente como sinónimo de inexperiencia. Muchos de estos futbolistas han acumulado grandes partidos y comienzan a comprender lo que exige competir bajo máxima presión.

Flick tiene algo que el Barça necesitaba: diferentes maneras de ganar

La cuarta razón está en el entrenador.

Los grandes equipos de Champions necesitan disponer de un plan cuando su fútbol habitual no funciona. Flick ha intentado construir precisamente esa flexibilidad.

Barcelona puede dominar mediante posesiones largas, pero también atacar rápidamente los espacios. Puede presionar arriba o modificar alturas dependiendo del rival. Incluso dentro del mismo partido, la estructura puede transformarse sin necesidad de realizar cambios.

Esa capacidad de adaptación resulta fundamental en las eliminatorias.

La quinta razón es la profundidad de plantilla.

La Champions no se gana con once futbolistas. El calendario exige rotaciones y casi todos los campeones necesitan jugadores secundarios capaces de convertirse en protagonistas durante algún momento del torneo.

Flick dispone ahora de más soluciones para modificar los partidos desde el banquillo. La competencia en el centro del campo y el ataque permite cambiar características sin destruir la estructura colectiva.

Queda, sin embargo, una condición imprescindible: llegar al tramo decisivo con las principales figuras disponibles.

El Barcelona deberá gestionar especialmente la carga física de Lamine, Pedri y otros jugadores esenciales. Tenerlos en su mejor versión entre marzo y mayo puede ser mucho más importante que utilizarlos en todos los partidos durante el otoño.

Real Madrid, Manchester City, Bayern, Liverpool, Paris Saint-Germain y otros gigantes volverán a presentar candidaturas poderosas. El Barça no parte con ningún derecho adquirido.

Pero tampoco necesita sentirse inferior.

Tiene talento individual, una generación que todavía puede crecer, un entrenador con experiencia en la máxima competición y una identidad cada vez más sólida.

La Champions seguirá siendo imprevisible. Un mal partido puede destruir meses de trabajo. Pero después de años en los que hablar de conquistar Europa parecía demasiado optimista, el Barcelona vuelve a tener suficientes argumentos para considerar la Copa de Europa un objetivo real y no simplemente un sueño.

Sezione: Otras Noticias / Data: Lun 10 agosto 2026 a las 17:00
Autore: Stefano Bentivogli
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