El FC Barcelona está muy cerca de incorporar a Dominik Livakovic en una operación que responde tanto a una necesidad deportiva como a una planificación a medio plazo para la portería. El guardameta croata llegará procedente del Fenerbahçe mediante un traspaso definitivo y tiene previsto desplazarse a Barcelona para completar los últimos pasos antes de firmar su nuevo contrato.

La operación se movería alrededor de los cuatro millones de euros, repartidos entre una cantidad fija cercana a los dos millones y otros dos en variables. Livakovic, de 31 años, firmaría por cuatro temporadas, una apuesta que confirma que el club azulgrana no piensa únicamente en el presente inmediato, sino también en cómo quedará estructurada la portería en los próximos años.

La gran incógnita no está en el fichaje, sino en lo que ocurrirá inmediatamente después. El Barça tiene sobre la mesa dos escenarios: mantener al internacional croata como parte de la plantilla o enviarlo temporalmente a la Dinamo de Zagreb.

Joan García, Livakovic y Szczesny: Flick podría tener tres porteros de nivel

Desde el punto de vista deportivo, la incorporación ofrece al Barcelona una alternativa de enorme experiencia.

Livakovic llega con recorrido internacional, temporadas en competiciones europeas y una larga trayectoria con la selección croata. Su perfil encaja especialmente bien como portero capaz de competir por minutos sin alterar necesariamente la jerarquía principal del equipo.

En estos momentos, Joan García parte con ventaja para ocupar la titularidad, mientras que Wojciech Szczesny continúa como una alternativa experimentada. La llegada del croata podría modificar ese escenario.

Si finalmente permanece en Barcelona, Livakovic tendría posibilidades de convertirse en el segundo guardameta de la plantilla, dejando a Szczesny en una posición más secundaria. Sería una solución que permitiría al club contar con tres porteros de características y experiencias muy diferentes.

Sin embargo, la planificación azulgrana parece ir más allá de una simple competencia interna.

Szczesny afronta la parte final de su etapa en el club y su contrato no representa una solución de largo recorrido. En ese contexto, fichar ahora a Livakovic permitiría al Barça asegurarse un portero experimentado antes de que se abra una necesidad más evidente en el verano de 2027.

La operación puede interpretarse, por tanto, como una forma de anticiparse al mercado.

El club adquiriría al jugador por una cantidad relativamente baja, garantizaría su futuro contractual y después decidiría si integrarlo inmediatamente o permitirle mantener continuidad en otro equipo durante una temporada.

El fair play decidirá si Livakovic se queda o vuelve cedido a Zagreb

La clave de todo el movimiento está en la situación económica del Barcelona.

El club sigue obligado a controlar cuidadosamente su masa salarial y cualquier incorporación debe encajar dentro de los márgenes establecidos por el fair play financiero. Por eso, incluso después de cerrar el fichaje de Livakovic, su inscripción inmediata no puede darse por completamente asegurada.

Si existe margen suficiente, el croata se quedará en la plantilla y competirá directamente por un puesto en la rotación de porteros.

Si ese espacio no aparece, la solución alternativa está prácticamente definida: una cesión a la Dinamo de Zagreb, el club en el que Livakovic desarrolló buena parte de su carrera y con el que mantiene una fuerte vinculación.

La fórmula tendría bastante sentido para todas las partes.

El Barcelona conservaría los derechos del jugador sin asumir inmediatamente todo su impacto dentro de la plantilla. Livakovic tendría minutos y continuidad competitiva, mientras que la Dinamo recuperaría temporalmente a un futbolista que conoce perfectamente la institución.

Después, en 2027, el escenario podría cambiar completamente.

Con el contrato de Szczesny ya fuera de la ecuación, Livakovic podría regresar a Barcelona para ocupar de manera natural un puesto dentro de la primera plantilla y competir con Joan García.

Ese es precisamente el atractivo de la operación.

El Barça no está fichando únicamente a un portero para resolver una necesidad inmediata. Está intentando ordenar el futuro de una posición clave con un movimiento de bajo coste y riesgo controlado.

Ahora falta conocer cuál de los dos caminos tomará Livakovic.

El fichaje parece encarrilado. Su destino inmediato, en cambio, dependerá menos de Hansi Flick y mucho más de las cuentas del club.

Sezione: Primer equipo / Data: Mar 25 agosto 2026 a las 22:24
Autore: Stefano Bentivogli
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