La preparación del Barcelona para el compromiso del domingo ante el Real Oviedo dejó una imagen inesperada en la Ciutat Esportiva. En la última sesión de entrenamiento previa al partido, Hansi Flick se vio obligado a recurrir a las categorías inferiores para completar el grupo, especialmente en una posición tan delicada como la portería.

La ausencia de Diego Kochen, sumada a la reciente salida de Marc-André ter Stegen rumbo al Girona, dejó al primer equipo con recursos limitados bajo los tres palos. Ante este escenario, el técnico alemán optó por una solución interna de urgencia: la llamada a Gerard Sala, guardameta del Juvenil B.

La convocatoria de Sala respondió a una necesidad puntual. Kochen no estaba disponible para el entrenamiento al haber sido requerido por el Barcelona Atlètic, que este sábado afronta un duelo clave frente al Poblense en su lucha por el ascenso directo a Primera RFEF. En ese contexto, la prioridad del club fue reforzar al filial, obligando a Flick a buscar una alternativa inmediata.

Aunque está previsto que Kochen vuelva a tiempo para entrar en la lista del primer equipo de cara al partido contra el Oviedo, la situación abrió una ventana inesperada para Sala, que pudo entrenarse junto a los futbolistas del primer equipo y vivir una experiencia poco habitual para alguien de su edad.

Gerard Sala es un nombre que en La Masia se pronuncia con respeto. Llegó al fútbol formativo azulgrana en 2017 procedente de Mataró y, pese a no ser uno de los perfiles más mediáticos, ha ido creciendo de manera constante. Nacido en Granollers, el guardameta tiene 17 años y celebrará su mayoría de edad este mismo domingo, un detalle que añade simbolismo a una semana especial para él.

Su evolución no ha pasado desapercibida dentro del club. En noviembre de 2024 renovó su contrato hasta 2027, un movimiento que refleja la confianza que los técnicos depositan en su proyección. En los informes internos se le describe como un “portero moderno”: seguro con los pies, rápido de reflejos y valiente a la hora de salir del área para anticipar.

Más allá de anécdotas físicas que en su día llamaron la atención, lo que realmente ha llevado a Sala hasta esta oportunidad es su progresión silenciosa y constante. Entrenar bajo las órdenes de Flick y junto a los referentes del primer equipo supone un premio a ese trabajo y una señal clara de que, en el Barça, la cantera sigue siendo una solución real incluso en momentos de urgencia.

Sezione: Primer equipo / Data: Sá 24 enero 2026 a las 16:00
Autore: Stefano Bentivogli
ver lecturas
Print