El FC Barcelona se prepara para una de las pretemporadas más complejas de la era reciente, marcada por un calendario que obliga a Hansi Flick a dirigir prácticamente dos equipos en paralelo. Mientras la maquinaria del club se pone en marcha en Cataluña, una parte esencial de la plantilla sigue compitiendo al máximo nivel al otro lado del Atlántico, inmersa en la fase final del Mundial 2026. El reto no es sólo táctico, sino, sobre todo, físico y de gestión: conseguir que todos lleguen en condiciones al arranque de LaLiga sin quemar a quienes vienen al límite ni dejar cortos de preparación a quienes se han entrenado desde julio.

El verano azulgrana arranca con un grupo trabajando en la Ciutat Esportiva y en los diferentes escenarios de la pretemporada, y otro todavía disperso por Norteamérica, entre cuartos, semifinales y posibles finales del Mundial. En total, dieciséis jugadores del Barça viajaron inicialmente al torneo, con ocho representantes en la selección española que ya ha alcanzado las semifinales frente a Francia, donde también aparece Jules Koundé. Es decir: buena parte del núcleo duro del equipo sigue en plena batalla internacional mientras en Barcelona se diseñan los primeros microciclos de trabajo.

Un Barça partido en dos: Cataluña y Norteamérica, descanso y Mundial

La situación obliga a Flick a pensar la pretemporada en “dos velocidades”. Por un lado, tendrá a su disposición un grupo que, desde la segunda mitad de julio, trabajará en reconstruir su base física, absorber las instrucciones del cuerpo técnico y pelear por ganarse un sitio en el once. Son los jugadores que no han disputado el Mundial o han terminado su participación con margen suficiente para reintegrarse a tiempo: ellos serán el núcleo de las primeras sesiones, de los amistosos y del trabajo táctico inicial.

Por otro lado, está la “otra mitad” del Barça: los mundialistas. Entre ellos, nombres de peso como Pedri, Lamine Yamal, Pau Cubarsí y el propio Koundé, que no son simplemente parte de la plantilla, sino algunos de los primeros futbolistas que Flick escribe en la alineación cuando prepara un partido. Estos jugadores llegarán con ritmo competitivo, con varias semanas de fútbol de altísima exigencia en las piernas, pero también con una carga física y mental acumulada que no se puede ignorar.

El club ya ha dejado claro que quienes están disputando el Mundial no se reincorporarán al inicio de la pretemporada. Para los que alcancen la final del 19 de julio, el margen entre el último partido internacional y el comienzo de la campaña oficial del Barça será especialmente estrecho. Tendrán unos días de vacaciones, pero en muchos casos no será un descanso ideal para recuperar totalmente, dado que arrastran un volumen de minutos considerable también de la temporada anterior.

El delicado equilibrio entre descanso, ritmo competitivo y preparación liguera

Ahí reside el gran dilema para Flick: precipitar el regreso de sus estrellas sería imprudente, pero concederles un periodo largo de desconexión puede dejar al equipo corto de automatismos y coordinación cuando llegue el primer encuentro de LaLiga. El técnico tendrá que construir un puente entre quienes han pasado semanas entrenando bajo su dirección y quienes se han sometido al estrés constante de un torneo internacional.

La gestión tendrá que ser milimétrica. Los mundialistas volverán con el “match rhythm” integrado, pero sin la adaptación específica a lo trabajado en las últimas semanas con el grupo de pretemporada. Los demás, en cambio, llegarán con una buena base física y conocimiento de las nuevas pautas, pero sin la chispa competitiva que dan los partidos oficiales. Unir ambas realidades implica dosificar cargas, evitar sobrecargas musculares, controlar la fatiga mental y, al mismo tiempo, mantener el nivel de exigencia que demanda un club como el Barça.

Más allá de sistemas y resultados de amistosos, esta pretemporada tiene un objetivo prioritario: asegurar que la plantilla esté físicamente preparada para afrontar otra temporada que se anticipa de nuevo agotadora. Flick tendrá que decidir en qué momento y de qué manera reincorpora a jugadores como Pedri, Lamine Yamal, Cubarsí o Koundé, cuánto descanso real les concede y cómo los integra sin romper el equilibrio logrado con el grupo que ya trabaja desde mediados de julio.

La respuesta a este puzzle no será visible hasta que se acerque el inicio de la temporada 2026-27. Lo que sí está claro es que el éxito o el fracaso del plan de Flick no se medirá tanto en los marcadores de los amistosos, sino en la disponibilidad y el estado físico de sus piezas clave en las primeras jornadas de LaLiga. Si consigue que ambos grupos lleguen alineados en el momento justo, el Barça podrá arrancar el curso con la inercia de sus dos últimos años. Si falla en ese punto, el principio de temporada puede convertirse en un tramo de ajustes y sufrimiento que condicione el resto del curso.

Sezione: Primer equipo / Data: Mar 14 julio 2026 a las 17:00
Autore: Stefano Bentivogli
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