La primera semifinal del Mundial 2026 entre España y Francia no sólo enfrentará a dos potencias futbolísticas, sino que será también un escaparate privilegiado del peso del FC Barcelona en la élite actual. En el lado francés aparecerá Jules Koundé, mientras que la selección de Luis de la Fuente se presenta cargada de ADN blaugrana: hasta ocho jugadores del Barça han sido convocados para el torneo, reflejo de una base sobre la que se ha construido el nuevo proyecto de la Roja.

Entre esos ocho nombres, uno destaca de forma especial por la mezcla de juventud y jerarquía: Pau Cubarsí. Con apenas 19 años y en su primer Mundial, el central no transmite ni un ápice de inmadurez. Se ha instalado como pieza fija en la defensa española, sumando actuaciones de gran peso en cada ronda. Frente a Bélgica, su presencia fue determinante: un disparo suyo, potente y bien orientado, terminó en el gol decisivo de Mikel Merino tras el rechazo del guardameta, una acción que simboliza su capacidad para ir más allá del trabajo silencioso atrás y aparecer también en momentos clave.

Un líder precoz en una España con sello Barça

Lo que más llama la atención en el caso de Cubarsí no es sólo su rendimiento, sino la naturalidad con la que ha asumido el escenario. Pese a su corta edad, se comporta como un jugador acostumbrado a convivir con la presión máxima: gestiona la salida de balón con calma, ordena a sus compañeros en la línea defensiva y no se esconde cuando el partido exige personalidad. En una selección con fuerte presencia del FC Barcelona, él encarna la versión más moderna del central formado en la escuela culé: técnico, inteligente y valiente.

España, además, se presenta con un bloque donde el Barça no es un matiz, sino un eje. Ocho futbolistas procedentes del club catalán refuerzan la idea de continuidad entre el trabajo de cantera y la élite internacional. Cubarsí se inserta en ese contexto como uno de los símbolos de esta nueva generación: crecido al calor de una estructura que apuesta por darle oportunidades muy pronto, y que ha visto cómo su salto al primer equipo se trasladaba sin traumas al escenario mundialista.

Su actuación frente a Bélgica resume bien su perfil. No es un defensa limitado al área propia: entiende cuándo debe avanzar, cuándo puede romper líneas con el pase o incluso con el disparo. Ese carácter expansivo, pero controlado, le permite ser algo más que un “corrector” atrás; se convierte en un jugador influyente en el desarrollo del juego, una pieza que suma en varios planos del campo.

Carácter “fogoso”, respeto por Mbappé y el papel clave de Hansi Flick

En una reciente entrevista, Cubarsí ofreció un autorretrato que ayuda a entender su manera de competir. Se definió como un jugador de carácter “más fogoso”, alguien que disfruta empujando a los demás, animando, apretando. En contraste, describió a Lamine Yamal como una figura más calmada, que “va a lo suyo” y transmite esa tranquilidad en cada acción, como si estuviera jugando en el parque del barrio. La comparación revela dos polos complementarios de esta España con base Barça: un central que vibra con la intensidad y un atacante que brilla con naturalidad desarmante.

De cara a la semifinal, uno de los duelos marcados en rojo será el que le enfrente a Kylian Mbappé. Cubarsí ha sido claro al hablar del francés: no hay miedo, pero sí respeto absoluto. Reconoce que, incluso cuando parece desconectado del juego, Mbappé puede alterar por completo un partido en un instante. Lo coloca en la misma categoría de “jugadores únicos” que Lamine, insistiendo en la necesidad de estar concentrado durante los 90 minutos. Es la visión de un defensor que sabe que el mínimo lapsus ante este tipo de figuras puede ser fatal.

En su crecimiento acelerado, la figura de Hansi Flick ha tenido un papel decisivo. El central ha explicado cómo el técnico alemán le dio confianza desde el primer momento en el Barça, incluso sin haber podido hacer la pretemporada completa con él por su participación en los Juegos Olímpicos. Flick le señaló sus buenas cualidades, pero también la necesidad de desarrollarlas y añadir matices a su juego. Ese mensaje, lejos de ser una simple evaluación, se convirtió en guía: le ayudó a mantenerse concentrado, a entrenar con la misma intensidad con la que se compite y a madurar tanto en lo futbolístico como en lo personal.

Cubarsí ha subrayado que se siente orgulloso de tener a Flick como entrenador, y esa conexión se percibe en la seguridad con la que interpreta el rol de central en el Barça y en la selección. El técnico ha sido una pieza clave para consolidar su paso de promesa a realidad, reforzando la idea de que los jóvenes pueden manejar escenarios de máximo nivel si se les acompaña con exigencia y confianza a partes iguales.

En definitiva, Pau Cubarsí llega a la semifinal del Mundial 2026 contra Francia como uno de los símbolos de la nueva España con corazón blaugrana: un central de 19 años que juega con la serenidad de un veterano, que se compara sin complejos con los talentos más mediáticos, que respeta a Mbappé pero no se achica ante él, y que reconoce el papel de Hansi Flick en su desarrollo. Si mantiene esta línea, su presencia en la élite de Barça y selección está llamada a prolongarse durante años, convirtiéndose en uno de los pilares de ambos proyectos.

Sezione: Primer equipo / Data: Mar 14 julio 2026 a las 15:00
Autore: Stefano Bentivogli
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