Nadie entiende qué sucede con Miralem Pjanic, pero todo el mundo coincide en que su caché está muy por encima de sus números. El centrocampista bosnio está pasando totalmente desapercibido y en Elche ni siquiera entró en la segunda mitad tras haber estado calentando durante un buen rato y con sustituciones todavía disponibles.

Los números son claros: Pjanic solo ha disputado el 40% de los minutos y por el momento no ha logrado todavía estrenar su casillero: ni una asistencia, su especialidad, ni ningún gol. De hecho, el bosnio suma ya más de 15 meses sin ver portería. Su último tanto fue en octubre del 2019 frente al Bolonia, aunque claro está que si el Barça se hizo con sus servicios no fue pensando en su capacidad anotadora. Eso no quita que la comparación con De Jong, desatado en los metros finales, resulte demoledora con el ex de la Juventus.

El gran problema de Pjanic es que ni siquiera a través del juego transmite sensaciones positivas. Cuando ha participado ha dado muestras de su gran calidad técnica pero nunca con continuidad. Además, en el aspecto físico se le ve todavía por debajo respecto a sus compañeros, generando un círculo: no juega porque no tiene ritmo y no tiene ritmo porque no lo gana jugando.

Si en los primeros meses sí manifestó públicamente su enfado con su situación, el centrocampista parece ahora más resignado que otra cosa. Haría bien Koeman en recuperarlo para la causa ya que su perfil experimentado puede ser de gran utilidad, sobre todo en los partidos de Champions.

Sezione: Primer equipo / Data: Lun 25 gennaio 2021 a las 20:00 / Fuente: Sport
Autore: Stefano Bentivogli
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