Cuando Messi estornuda, el Barça se resfría. Si Leo no ve puerta, las opciones del Barça de ganar un partido disminuyen considerablemente. Solo hay que echar un vistazo a los partidos de Sevilla y Getafe para comprobarlo. Dos encuentros donde Messi pasó casi desapercibido. Y lo que antes era excepción empieza a convertirse en una peligrosa costumbre. Que el argentino no marque en un partido ya no llama la atención tanto como antes.

Lo cierto es que era imposible mantener ese ritmo de 50 goles por temporada. Por primera vez en mucho tiempo, Leo se quedó muy lejos de esa cifra la pasada campaña. Fueron 31 goles entre todas las competiciones -que ya querrían la mayoría de futbolistas- pero la sensación de que la producción goleadora del argentino se ha reducido es evidente.

No firmaba un registro tan bajo en Liga (25 goles) desde hace más de una década y fue el peor en Champions (3 tantos) desde hace quince años. Para cerrar ese repaso estadístico, Leo se quedó sin marcar en 17 de los 33 partidos que jugó en el torneo doméstico la pasada temporada, es decir, en la mitad de encuentros el gol le dio la espalda. Y eso sí que es noticia.

Pero más allá de los datos, las sensaciones con Leo en este inicio de curso no son buenas. Influye menos en el juego de los azulgrana y no desequilibra con la facilidad de antes. El debate lo ha puesto Ronald Koeman encima de la mesa en la rueda de prensa previa al estreno en Champions. "Creo que su rendimiento puede ser mejor, pero viéndole día a día está feliz y se está entrenando bien. Está concentrado, quiere ser el capitán y jugar. No tengo queja. El balón al palo puede entrar. No tengo dudas sobre su rendimiento".

Sezione: Primer equipo / Data: Mar 20 ottobre 2020 a las 12:30 / Fuente: Marca
Autore: Stefano Bentivogli
Ver lecturas
Print