El nuevo Barça de Ronald Koeman llega al Clásico con el impulso anímico motivado por el 5-1 al Ferencvaros en el estreno europeo, pero sin ningún tipo de euforia porque en Liga lleva dos partidos seguidos sin ganar: 1-1 ante el Sevilla en el Camp Nou y 1-0 en Getafe. En el ‘staff’ técnico y en la plantilla existe la seguridad de que el trabajo y las modificaciones del entrenador holandés van a dar frutos, así como se valora la predisposición de una plantilla más joven, pero también se entiende que el proyecto acaba de arrancar y puede llevar un tiempo hasta que todo ruede de forma ideal tras un año deprimente que dejó secuelas. Quizás el Clásico llegue demasiado pronto, pero el Barça, en medio de eso proceso, tiene argumentos suficientes para derrotar al Real Madrid.

1. La Ilusión de construir algo nuevo

No es un detalle menor, todo lo contrario. El Barça tocó fondo la pasada temporada en todos los sentidos y la voluntad colectiva de volver a disfrutar es manifiesta, tanto por parte de los más veteranos, que se llevaron con justicia los palos, como de los jóvenes o de los recién llegados, que tienen la mente limpia de dramas deportivos y sólo piensan en triunfar. Todo ello se percibe en el campo: más ritmo, más verticalidad, más solidaridad entre líneas, más capacidad de trabajo... Falta pulir detalles, pero se está construyendo algo. En el Madrid, en cambio, tras una mala temporada maquillada por un extraño e incluso polémico título de Liga con un VAR a la carta, la voluntad renovadora ha sido menor y lo podría estar pagando porque también tenía muchas cosas que cambiar.

2. El factor Koeman

Zinedine Zidane ha hecho historia en el Real Madrid, eso ya no se lo quitará nadie, pero el desgaste parece estar llamando a su puerta y eso se suele traducir en decisiones que los jugadores comienzan a discutir de forma interna y en un mensaje que deja de calar. Ronald Koeman está viviendo el proceso contrario. Ahora la predisposición de todos los jugadores es máxima para ganarse su confianza y ayuda que esté acertando en alinear a los jugadores en las posiciones donde más rinden, en las rotaciones y en la intensidad que exige en los entrenamientos y en los partidos. Como en el caso de Zidane en su día, cuando llega una leyenda del club como jugador al banquillo se nota. Y Koeman tiene el aval de ser el autor del gol que dio la primera Copa de Europa al Barça. El Madrid, además, siempre se le dio bastante bien como jugador azulgrana.

3. Messi tiene ganas.

Leo Messi va a más, a gusto en el sistema de Koeman, contento con la actitud de sus compañeros y el desparpajo de los jóvenes. Poco a poco se va liberando de la tensión de aquellas semanas en las que pudo dejar el Barça y en las que se quedó sin su gran amigo, Luis Suárez. Pero todavía necesita un gran partido marca de la casa. Y un Clásico en el Camp Nou es el escenario ideal para que se libere del todo.

4. La ilusión de Ansu Fati y Pedri

Difícilmente el canario será titular, pero todos los barcelonistas quieren verle en el campo junto al de Guinea-Bissau, que sí jugará de inicio. Hacía tiempo que dos jugadores no creaban tanta ilusión. Y lo increíble es que se ha normalizado que sólo tienen 17 años. ¡17 años! No se les puede exigir que sean los líderes y asuman las responsabilidades que les corresponden a otros, pero tienen tanto descaro que les sale de forma natural tomar la iniciativa. La frescura suma. Y ahora el Barça tiene más.

5. Señas de identidad recuperadas y adaptadas

El Barça vuelve a presionar de forma ordenada y agresiva cuando pierde el balón, cada vez con más jugadores buscando el balón al espacio en las transiciones y no al pie. La posesión sigue siendo importante, pero ha dejado de ser una obsesión. Si se puede llegar al área rival con pocos toques, se llega.

Sezione: Primer equipo / Data: Sab 24 ottobre 2020 a las 09:00 / Fuente: Mundo Deportivo
Autore: Stefano Bentivogli
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