Quique Setién se estrenó en el banquillo del Barça en el Camp Nou ante el Granada (1-0 ) con un 3-5-2 y despidió la Liga en Vitoria contra el Alavés (0-5) con un 4-3-3. Ha ido alternando los dos sistemas tácticos, sin olvidarse del 4-4-2, en sus 23 partidos oficiales en función de la disponibilidad de algunos jugadores y de sus estados de forma, aunque también ha variado en ocasiones en busca de una reacción ya fuese de inicio tras un mal resultado o como corrección durante los partidos.

Con Griezmann aparentemente recuperado de su lesión muscular y Messi y Luis Suárez en forma, todo indica que el sábado ante el Nápoles en la vuelta de los octavos de final de la Champions League utilizará un 4-3-3, quizás con Messi más centrado por detrás del uruguayo y del francés en una punta de un rombo más propio de un 4-4-2, pero tildar al ‘10’ de centrocampista sería excesivo porque apenas tendría obligaciones defensivas. Sin embargo, en el ‘partidillo’ del domingo a puerta cerrada también probó el 3-5-2, con Sergi Roberto y Alba de carrileros y sin Griezmann de inicio.

Posiblemente fue porque el francés, goleador en la ida en San Paolo (1-1), tenía que probarse tras su lesión. Pero una vez comprobó el buen estado del cuádriceps de la pierna derecha, tiene todos los números para estar en el once. En cualquier caso, Setién logra así mantener la incógnita del once para no dar pistas a Gennaro Gattuso.

No es un secreto que a Setién le gustaría implantar un 3-5-2 en el Barça. Es un dibujo con el que acabó jugando en el Betis y que se adapta a su idea. Pero llegó a media temporada al Camp Nou y no tuvo tiempo de trabajarlo. Lo comenzó usando, aprovechando que Luis Suárez estaba lesionado, con Griezmann y Messi arriba como referencias, pero al tercer partido, en el transcurso de la derrota en Valencia (2-0) ya cambió. Los propios jugadores le hicieron ver que después de tanto tiempo jugando con un 4-3-3 con Ernesto Valverde (también un 4-4-2 y un 4-2-3-1), la defensa de tres era demasiado arriesgada. De inicio, ya no volvió a emplearlo hasta Valladolid (0-1), con Suárez en el banquillo. Pero el uruguayo está para competir a tope.

En Nápoles, un 4-4-2 disfrazado de 4-3-3

En Nápoles, Setién, todavía sin Suárez, disfrazó un 4-4-2 con un 4-3-3 adelantando la posición de Arturo Vidal por la izquierda, con Messi por la derecha y Griezmann de nueve. Pero como ocurre con un 4-4-2 con Messi de supuesto medio, catalogar al chileno de extremo para hablar de 4-3-3 también puede ser exagerado.

Vidal y Busquets serán baja por sanción y eso sí que abre un escenario desconocido en el que sólo Setién sabe cómo maniobrará. Poblar la media con un 3-5-2 sí podría tener más sentido para garantizar la posesión que se pierde sin Busquets.

Sezione: Primer equipo / Data: Mar 04 agosto 2020 a las 16:30 / Fuente: Mundo Deportivo
Autore: Stefano Bentivogli
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