Dos jugadores presionados y cuestionados, dos goleadas en Champions League frente al Dinamo en Kiev (0-4) y en Liga ante Osasuna en el Camp Nou (4-0) y dos rachas liberadoras. Todo en una semana perfecta. Necesitados de sentirse valiosos y reconocidos, Griezmann y Braithwaite certificaron ante Osasuna que tienen sitio en este Barça de Koeman.

Más que contra sus rivales, Griezmann ha ido jugando contra esa imagen monolítica que le perseguía, como extraviado del poder ofensivo azulgrana. Y de repente, en un chasquido, el delantero francés se ha sacudido de encima las malas sensaciones. En el último mes, desde el partido ante el Alavés, el delantero francés ha engordado sus estadísticas. 4 goles en 6 partidos, 3 en Liga (Alavés, Betis y Osasuna) y uno en Champions League (Dinamo), más un par de asistencias (Betis y Osasuna). Una producción sin precedentes. Fue la primera vez que, vestido de azulgrana, Griezmann encadenó dos partidos viendo puerta. Su última racha fue de 7 goles pero en 11 encuentros, entre finales de noviembre de 2019 al 22 de enero de 2020.

Quizá aliviado después de desahogarse con Jorge Valdano en una entrevista televisiva, el francés pareció estar en todos lados ante los navarros, como Messi. Partiendo de la mediapunta fue enlazando acciones de mérito, como un par de disparos rasos, uno de ellos rechazados por Herrera. hasta que el minuto 43’, se sacó de la chistera un zurdado desde fuera del área que será recordado esta temporada. Su mejor tanto después de aquel de vaselina al Villarreal. Un obús envenenado que ajustició todas las críticas. Griezmann ni pensó en ellas. Festejó el gol con todos sus compañeros, sonrió a Messi en especial e hizo un guiño a su hija Mia, a quien desayunando le había prometido una celebración.

Más allá de Depay

El éxito de Braithwaite no es haber marcado un gol en los pocos minutos que juega. Tampoco que haya dado en la diana en dos partidos consecutivos (Dinamo y Osasuna). Su gran mérito es haber contestado sobre el césped si es urgente fichar a Memphis Depay en este mercado invernal por una pasta que el Barça no dispone, y más al no tratarse de un delantero centro como él.

La profesión de ‘9’ puro no es para todo el mundo. Hay que entrenarse mucho. Y sus números de esta temporada lo dicen todo. Ha marcado en los dos partidos que ha sido titular (Dinamo y Osasuna) y lleva 3 goles en apenas 195 minutos, a una media de 65. Un promedio que en los pies de otros cracks, recibirían elogios hiperbólicos. De un plumazo, el ariete danés ha pasado a auparse en el cuarto goleador de la plantilla con muchas menos oportunidades, después de Ansu Fati, de M es s i y del propio Griezmann, además de una asistencia europea.

La primera vez que también marca de forma seguida. En su primera media temporada, sólo anotó un gol. Fue frente al Mallorca, el 13 de junio de este 2020. 19 partidos atrás.

Sezione: Primer equipo / Data: Dom 29 novembre 2020 a las 22:00 / Fuente: Mundo Deportivo
Autore: Stefano Bentivogli
Ver lecturas
Print