El Barcelona supo reaccionar a tiempo y encarrila una eliminatoria que no tenía nada clara tras una primera parte para olvidar. Viendo ese primer tiempo parecía que los brotes verdes del Barcelona se iban a quedar en LaLiga. En San Paolo volvió a aparecer de inicio el equipo de la posesión sin llegada. El equipo que da 1.000 pases para nada y le hacían gol en cada llegada. Pero afortunadamente reaccionó tras el descanso y ve la vuelta con más optimismo. Lo decía Messi y qué razón tenía: "Para ganar la Champions hay que marcar fuera de casa". Y lo lograron gracias a un Griezmann que se dejó ver en el mejor momento. En Europa se necesita siempre un plus y en el Camp Nou -donde el Barça no falla casi nunca- tendrá todo a su favor para estar en los cuartos de final.

Gattusso no se anda con florituras, al igual que en su época de jugador. Las cosas le pueden salir o no, pero tiene claro lo que quiere. No planteó presión alta a la salida de balón de los azulgrana -a diferencia de lo que le ha pasado en LaLiga en los últimos partidos- y montó una línea de contención en el centro del campo con la intención de que Rakitic, Busquets y De Jong no estuvieran cómodos. Y en cuanto robaban el balón los napolitanos se iban como motos al ataque con un juego rápido de toque intentando sorprender en alguna contra. Setién repitió con Vidal en zona de ataque en lugar de Ansu Fati, un cambio que resta poder ofensivo a un equipo necesitado de gol cuando juega fuera.

En Nápoles, los de Setién sufrieron un juego parecido al que en Mestalla supuso la primera derrota del cántabro como técnico azulgrana. Horizontalidad contra verticalidad napolitana. En Valencia ganaron los de Celades y en Nápoles no ganaron los de Gattusso... por Ter Stegen, decisivo en paradas ante Insigne y Callejón. La primera media hora estaba siendo insulsa, pero los italianos no perdonaron en la primera ocasión clara que tuvieron. Salida rápida napolitana, mal control de Junior, Zielinski pasa a Mertens y golazo del belga desde fuera del área. Imposible no acordarse de Roma o Liverpool... Un Barcelona sin llegada estaba por debajo en el marcador ante un rival al que no le preocupaba la posesión.

Las malas noticias continuaron en el arranque de la segunda mitad. Busquets, que ya se había jugado la amarilla por dos veces en la primera mitad, hizo una dura entrada a Mertens y se perderá la vuelta por sanción. La falta también provocó que el belga no pudiera continuar sobre el campo y entró Milic en su lugar. Pero el milagro se obró en el minuto 59 cuando Busquets se inventó un pase genial para Semedo entre medias de la defensa italiana y el centro del portugués lo remató Griezmann a la red. El francés, ausente en muchos partidos pese a jugar, apareció en el mejor momento para marcar un gol que me da media eliminatoria a los azulgrana.

Expulsión de Vidal y lesión de Piqué

Parecía que estaba todo resuelto tras el gol y sin Mertens en el campo, pero no fue así. Faltaban los minutos de gloria de Ter Stegen. El Nápoles estaba tocado, pero no hundido. Y en siete minutos Insigne y Callejón se plantaron solos ante el meta alemán, pero se les hizo de noche. Tan decisivo es el gol de Griezmann como las paradas del alemán. Buen resultado pero en los últimos minutos se produjeron don hechos preocupantes. Primero, la expulsión de Vidal por doble amarilla a falta de dos minutos por un innecesario calentón del chileno que le hará perderse la vuelta. Y, lo que es peor, lesión de Piqué que puede perderse el Clásico por un mal apoyo en su tobillo izquierdo. Messi no pudo reinar en el templo de Maradona, pero no hizo falta. El Barcelona saca un buen resultado, tras su mala primera parte, y tiene todo a favor para la vuelta.

Sezione: Primer equipo / Data: Mar 25 febbraio 2020 a las 23:04 / Fuente: Marca
Autore: Stefano Bentivogli
Ver lecturas
Print