En cualquier club estarían contentos de que un futbolista que se lesionó de gravedad 11 meses atrás, vuelva a jugar. Más aún, si ese futbolista tuvo que pasar por el quirófano y, a punto de reaparecer, se rompió de nuevo y pasó el año en el dique seco. Ahora, cuando por fin vuelve a jugar un partido de titular, lo más normal es que esté falto de ritmo y de toque. Así se entienden algunas pérdidas de balón tontas que le contaron en el primer tiempo. Así se lo recriminó también Koeman en el vestuario. Se comprende que regateando puedan quitársela, pero no tanto que por desconcentración o por imprecisión la acabe dando al rival. Pero, de pronto, parece que en Getafe se perdió por Dembélé al que no se le deja pasar una y, en cambio, era el único que en una jugada podía desarbolar hasta cuatro o cinco soldados de la telaraña de Bordalás .

La ocasión que falla Griezmann , viene de un jugadón de Ousmane que, tras irse de todos, se la pasa a Pedri y éste le regala el gol a Griezmann . En el segundo tiempo, lo intentó de nuevo. Se fue de todos y siempre le sobró un regate. ¿Y? ¿Acaso Ansu , Trincao o Coutinho se fueron de alguien? Con que saliera una jugada, bastaba. Era su misión. Ya le alabaremos cuando juegue en otro equipo. Es el síndrome Laurent Blanc . Nada nuevo.

Sezione: Primer equipo / Data: Mar 20 ottobre 2020 a las 19:00 / Fuente: Mundo Deportivo
Autore: Stefano Bentivogli
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