La Pobla de Segur, Lleida, 1978. Carles Puyol comenzó a jugar en el equipo de su localidad natal y, cuando tenía diecisiete años de edad, ingresó en las divisiones inferiores del Fútbol Club Barcelona. Carles Puyol es fuerte como un roble, una estampa extraña en la peculiar masía que lo vio convertirse en un hombre.

Peludo, no muy alto pero robusto, noble y valiente como los perros pastores pirenaicos, Carles Puyol tardó en definirse como futbolista y su aspecto de almogávar trasnochado no siempre fue su mejor aliado en la carrera por ganarse una oportunidad con el primer equipo. Extremo y centrocampista en su paso por las categorías inferiores del fútbol azulgrana, llegó a jugar de portero y delantero antes de incorporarse al FC Barcelona, donde se asentó al fin como un lateral derecho brioso y entregado en la marca al que no faltaban recursos para profundizar por banda pese a las sospechas que siempre

presidieron su manejo del balón. Lo cierto es que el Camp Nou nunca aguardó su llegada. Su rendimiento en el Mini Estadi no admitía tacha alguna y sus aptitudes físicas siempre destacaron, era el perfil lo que no terminaba de convencer a un club con gustos muy particulares que tuvo cerrada la marcha hacia la Costa del Sol de un futbolista de aires rudos al que no imaginaba en los rondos del primer equipo.

El verano de 1997, Louis Van Gaal llegó a Barcelona para dirigir un proyecto a la postre fallido, pero muy sugerente en su desarrollo, que reforzó los cimientos de una identidad futbolística por entonces todavía renqueante. Una de las primeras decisiones del holandés en la ciudad condal fue poner freno a la salida de ese futbolista melenudo al que preguntó, en su primera charla, si no tenía dinero para cortarse el pelo. “Esto no se toca”, fue la firme respuesta del joven. El estilismo fue el único desencuentro entre ambos. Algunos meses más tarde Carles Puyol ya era una cara familiar en los entrenamientos de la primera plantilla y su apariciones con el equipo no se hicieron esperar.

El lateral derecho titular del FC Barcelona de Louis Van Gaal era Michael Reiziger, un futbolista combativo, rápido en las correcciones, buen marcador y potente en ataque. Muy de su gusto. El entrenador holandés siempre vio en el joven Carles Puyol un perfil similar y pronto depositó en el canterano azulgrana toda su confianza para cubrir las frecuentes lesiones de su antiguo pupilo en el Ajax. Ya en sus primeras participaciones el futbolista catalán mostraba una fuerza y un compromiso asombrosos, su contundente presencia nunca restaba y una potencia inaudita le permitía corregir sin falta los pecados posicionales de un juego muy revoltoso. Se reveló pronto como un marcador prodigioso, cualidad importante en un fútbol que aún proponía grandes duelos exteriores, y con pelota dijo más de lo que se esperaba de él. Su técnica ofensiva nunca fue excelente pero tampoco vulgar y el carril lateral le ofrecía un recorrido que sabía aprovechar. El desparpajo del lateral no escatimaba recursos vistosos, permitiéndose incluso algunos movimientos zidanescos filtrados por la criba estética de un robusto hijo del Pallars.

A partir de ese momento, se convirtió en el eje principal de la retaguardia del conjunto azulgrana y en uno de sus jugadores más carismáticos, gracias a su carácter luchador.

Esas primeras andanzas fueron los últimos días felices en mucho tiempo de un futbolista que sentía el escudo del club grabado en su piel. El proyecto de Louis Van Gaal se fue al traste y el FC Barcelona inició entonces una larga travesía del desierto que encontró en ese infatigable defensa de melena leonina un feroz guardián del orgullo herido de la entidad. Una semana era el marcaje férreo sobre el diez blanco que fuera siete azulgrana, otra un gol salvado a golpe de corazón. Las insuficiencias de un club perdido se sucedieron año tras año al compás de las hazañas de un lateral que se convirtió en central y aprendió a sufrir entre grandes decepciones.

Puyol, el gran capitán azulgrana
Pasó un lustro hasta que Carles Puyol recibió el brazalete cuatribarrado de la mano de Luís Enrique, su gran referente en el vestuario azulgrana. El de la Pobla contaba veintiséis años cuando asumió la capitanía y estaba tan harto de perder que la trayectoria del club dio un vuelco rotundo desde ese mismo instante. En lo sucesivo, como acatando una orden imperiosa de la misma competición en favor del más fiel de sus servidores, el FC Barcelona sólo dejaría de ganar un año: fue la temporada 2007-08, la que precedería a un pleno de seis títulos.

El primer gran éxito de Puyol con su club llegó en la temporada 2004-2005, cuando el Barcelona (al que dirigía Frank Rijkaard y que contaba en sus filas con grandes jugadores, como el mexicano Rafael Márquez, el brasileño Ronaldinho o el camerunés Samuel Eto'o, entre otros muchos) se proclamó campeón de la Liga española. La temporada siguiente, 2005-2006, volvió a ser un éxito para el club barcelonés: segundo título consecutivo de Liga y la preciada Copa de Europa en París, que Puyol, en calidad de capitán, se encargó de levantar en el estadio de Saint-Dennis. En esta temporada sólo faltó en cinco encuentros, demostrando su dureza y gran estado de forma.

La temporada siguiente fue para olvidar: el Barcelona no consiguió ningún título, y al final de la misma, en junio de 2007, Puyol sufrió una lesión en un partido amistoso al romperse el ligamento lateral externo de la rodilla. El capitán azulgrana no volvió a jugar hasta septiembre, pero ya en la temporada 2007-2008 volvió a demostrar que era un hombre de hierro al jugar 30 partidos de Liga. Figura esencial del equipo, vivió en 2008-2009 la temporada más gloriosa de la historia de su club: bajo la dirección del nuevo entrenador, el ex jugador azulgrana Josep Gaurdiola, el Barça conquistó el llamado "triplete", la victoria en los tres torneos en que participaba: la Liga española, la Copa del Rey y la Champions League. Y en la siguiente temporada anotó todavía un nuevo título liguero en su palmarés. 

Con Josep Guardiola, Carles Puyol alcanzó su plenitud. Jugó de lateral derecho, zurdo y de central. Marca un gol en la histórica goleada en el Bernabeu (2-6). Es la temporada del triplete y Puyol hace historia al convertirse en el primer capitán del Barça en levantar dos Champions después de la conquistada en Roma (2009).

Con la camiseta de la Selección Española, Puyol disputó los Mundiales de Corea 2002 y Alemania 2006. Tras las citas mundialistas, fue una pieza indiscutible del combinado español, al que aportó su garra y talento para conquistar la segunda Eurocopa de la historia de la Selección en la edición de 2008, organizada por Austria y Suiza. En el Mundial de Sudáfrica 2010, anotó de cabeza el gol que derrotó a la favorita Alemania y que llevó a España a la final. Días más tarde, el 11 de julio de 2010, España se proclamó Campeona del Mundo por primera vez en su historia, tras vencer a Holanda por 0-1. Con ello Puyol se convertía en uno de aquellos pocos jugadores a los que no les quedaba ya ningún título por ganar.

Ha sido incluido en el 'Equipo del Año' de la FIFA en tres ocasiones: 2007, 2008 y 2010. En 2009, se convirtió en el primer capitán en la historia del Barça en levantar seis copas en un mismo año: Liga, Copa del Rey, Supercopa de España, Champions, Supercopa de Europa y Copa Mundial de Clubs de la FIFA.

21 títulos con el Barça
Puyol ha conquistado 21 títulos con el Barça y ha jugado un total de 593 partidos con la camiseta azulgrana en Primera, lo que sumado a su etapa en el filial (83) suman un total de 676. Y ha anotado 20 goles con el Barça, 18 con el primer equipo y cuatro con el filial.
Con el Barcelona: 6 ligas (2005, 2006, 2009, 2010, 2011, 2013). 6 Supercopas de España (2005, 2006, 2009, 2010, 2011, 2013). 3 Ligas de Campeones (2006, 2009, 2011) 2 Mundiales de Clubes (2009, 2011). 2 Copas del Rey (2009, 2012) 2 Supercopas Europa (2009, 2011). Con la selección roja: Eurocopa (2008), un Mundial (2010); plata en los JJ.OO. del 2000.

El '5', ha ganado en sus casi dos décadas en el club 21 títulos.
Y es que una de las características de Puyol, más allá de su entrega, carisma, liderazgo y su irrenunciable capacidad de recuperación y resurgimiento, es su tesón y hambre de títulos. Él, como Xavi, han visto la peor y la mejor cara del Barcelona, liderando el que posiblemente será el mejor Barça de la historia, el que con Pep Guardiola en el banquillo logró el histórico 'triplete' en la campaña 2008/09. De la misma manera, Puyol ha sido una pieza clave en los éxitos de la selección española.

Desde su llegada al club azulgrana en 1995, y tras 83 partidos con el filial, Puyol subió al primer equipo de la mano de Louis van Gaal para ya no dejarlo hasta ahora, hasta el final de su trayectoria como furbolista. Por el camino, que no ha sido de rosas, Puyol se ha ganado a pulso el corazón de los blaugranas, idolatrando a un jugador bruto, de aspecto tosco y muy de 'pagès', que se dejaba la piel, la cara y los pómulos en cada acción.

Tras empezar como lateral derecho, encumbrándose con un marcaje férreo a Luis Figo en el regreso del luso al Camp Nou como jugador del Real Madrid, se mudó al eje de la zaga para convertirse, en uno de los mejores marcadores centrales de la historia blaugrana y del fútbol mundial. Su garra y su velocidad, su colocación y entrega, su incansable lucha harán que muchos olviden que dentro del 'once ideal' del Barça es, seguramente, quien peor trato daba al balón.

Pero serán sus goles de cabeza, su beso al brazalete de capitán con la 'senyera' catalana y escudo blaugrana en el Santiago Bernabéu, las múltiples ocasiones en que salió al campo con máscara o incluso la parada que hizo con el pecho en un partido europeo, algunos solo de los detalles que serán recordados del capitán.

Los títulos le encumbrarán, le harán formar parte de la historia, pero estos detalles quedarán a buen seguro en la retina de miles de barcelonistas y aficionados.

No obstante, esta roca se erosiona y lo hace con las rodillas como 'talón de Aquiles'. Ha sufrido más de 30 lesiones en 15 temporadas en el primer equipo, y ocho de ellas, las más importantes, en las rodillas. En la derecha arrastraba molestias, y de ahí que tomó la decisión de retirarse,y avisó de que no quería ser una carga para el Barcelona, su único club hasta ahora en su prolífica carrera. Se levantó tantas veces como cayó roto y ganó todo lo ganable a lomos de una determinación que le valió la admiración de todos hasta que, un buen día, ya no le quedaba nada que ofrecer sobre el césped. Carles Puyol lo había dado todo.

En 593 partidos con la camiseta blaugrana, el segundo con más duelos oficiales disputados tras Xavi Hernández, se ha ganado también la confianza por ser honesto.

Expeditivo, rápido, preciso, con carácter… Muchos son los adjetivos que pueden definir a Carles Puyol, líder dentro y fuera del campo de uno de los mejores equipos de la historia. La 'era Rijkaard-Guardiola' tiene nombres propios como Ronaldinho Gaucho o Leo Messi, pero el carácter ganador e inconformista de este Barça se imprime desde atrás con la garra del eterno capitán azulgrana.

“Entrena como si tuviera 18 años, hay que frenarle”. Así hablaba de Puyol el técnico del Bayern, máximo exponente azulgrana de la última década. Era octubre de 2011, tenía 33 años y una larga carrera de éxitos a sus espaldas que no le impedían luchar como un niño que acaba de abrir sus ojos al salir de la Masía. El ‘tiburón’ Puyol se había ganado el respeto de los compañeros con sacrificio. Durante años eliminó de un plumazo las aspiraciones rivales cortando balones imposibles, situándose en el lugar preciso para tapar lagunas, y levantando el ánimo a sus compañeros cuando la pelota no respondía a sus órdenes o el rival ponía en duda sus intenciones. Junto a Xavi, se convirtió en el emblema de un fútbol que ya nada tenía que ver con los tormentosos años de Van Gaal. Sus compañeros le esperaron como agua de mayo cada vez que su maltrecha rodilla emitía un quejido y le obligaba a reiniciar la máquina. Un portento físico que en los últimos años comenzó a ceder ante la presión, las recaídas y las dificultades para entrar en una zaga que exige velocidad y precisión. Pero antes de difuminarse ya había dejado su sello. No solo ofreció su calidad como zaguero, primero de lateral y más tarde como central. También fue el capitán que todo equipo con estrellas necesita para evitar cortocircuitos. Fue el capitán que reprochó a sus compañeros bailar durante la celebración de un 0-5 al Rayo, el mismo que dejó a Eric Abidal levantar la Liga de Campeones en Wembley, el que tiró un mechero fuera del campo para evitar polémicas, el que ayudó al fallecido Miki Roqué durante una larga enfermedad o el que cedió el protagonismo a Tito Vilanova y Abidal cuando más cariño necesitaban. Desde que en 2006 disfrutara de su primera Liga de Campeones, 'Puyi’ no ha parado de levantar trofeos. Los títulos le avalan, y la pareja formada con Gerard Piqué provocó la admiración mundial. Que el ‘5’ del Barça se encontrara en el once ideal de la UEFA de 2008 a 2010 y en el equipo ideal de Eurocopa 2008, Copa Confederaciones 2009 y Mundial 2010 está muy lejos de ser casualidad, como tampoco lo es que con él en el campo el Barça se convirtiera en el rival a batir.

Puyol será recordado siempre como un referente, un emblema e historia del Barcelona, como un eterno capitán venerado por afición, técnicos, compañeros e incluso rivales.

Db Johannesburg (Sud Africa) 11/07/2010 - finale mondiali Sud Africa 2010 / Olanda-Spagna  / foto Daniele Buffa/Image Sport
nella foto: Carles Puyol coppa
Db Johannesburg (Sud Africa) 11/07/2010 - finale mondiali Sud Africa 2010 / Olanda-Spagna / foto Daniele Buffa/Image Sport nella foto: Carles Puyol coppa © foto de Daniele Buffa/Image Sport
Db Zurigo (Svizzera) 10/01/2011 - pallone d'oro 2010 / nella foto: Marco Van Basten-Cristiano Ronaldo-Maicon-Lucio-Gerard Pique'-Iker Casillas-David Villa-Wesley Sneijder-Xavi-Andreas Iniesta-Carles Puyol
Db Zurigo (Svizzera) 10/01/2011 - pallone d'oro 2010 / nella foto: Marco Van Basten-Cristiano Ronaldo-Maicon-Lucio-Gerard Pique'-Iker Casillas-David Villa-Wesley Sneijder-Xavi-Andreas Iniesta-Carles Puyol © foto de Daniele Buffa/Image Sport
Londra (Inghilterra) 28/05/2011 - finale Champions League / Barcellona-Manchester Utd.
nella foto: Éric Abidal, Victor Valdés, Michel Platini
Londra (Inghilterra) 28/05/2011 - finale Champions League / Barcellona-Manchester Utd. nella foto: Éric Abidal, Victor Valdés, Michel Platini © foto de Matteo Gribaudi/Image Sport
Sezione: Primer equipo / Data: Sab 13 aprile 2019 a las 15:25
Autore: Giusi Zaffiro / Twitter: @giusi1998@live.it
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