Arthur Melo llegó al Barça avalado por Robert Fernández . Sus virtudes, las vimos y aplaudimos enseguida. Se colocaba bien para recibir, era un crack en el control, giraba bien y la daba a un compañero sin complicarse la vida. Corría como Xavi , tenía su misma altura y enseguida recibió los elogios públicos de la prensa, la afición, Leo Messi y el propio Xavi . Pero quedó estancado. Valverde no le dio continuidad, los partidos se le hacían muy largos y, con un talento descomunal, no dio un paso al frente. Ahora ya con el brasileño en la Juventus poco importa si jugó menos de lo que debería por la pubalgia o por otras pulgas. En el nuevo sistema de doble pivote de Koeman , quizá habría triunfado con el balón en los pies pero habría sufrido más sin él.

Ronald , en el primer encuentro, se inventó a Carles Aleñá en esa posición, veinte metros por detrás de lo que suele jugar. Y, ahí, en la creación de la transición, demostró que, como Arthur en su día, se coloca bien para recibir, se ofrece, se desmarca, controla, da la vuelta para salir por el otro lado y, además, como tiene el ataque entre ceja y ceja, siempre que puede intenta el pase vertical, al espacio, para buscar ventaja. Interesante invento. Aleñá se muere de ganas de triunfar en el Barça y se matará por hacerlo bien donde le digan.

Sezione: Primer equipo / Data: Mar 15 settembre 2020 a las 18:00 / Fuente: Mundo Deportivo
Autore: Stefano Bentivogli
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