Que Ousmane Dembélé es un jugador diferente salta rápidamente a la vista cuando se ve al francés sobre el terreno de juego. Para bien y para mal, el ex del Dortmund es un tipo imprevisible, capaz de lo mejor y de lo peor. Ahora, sin embargo, el galo parece empeñado en triunfar en Can Barça. Tras un sinfín de oportunidades desperdiciadas, 'Dembouz' está decidido a coger este tren. Las lesiones y la irregularidad han marcado su etapa como azulgrana, incluso por momentos pareció imposible que la situación pudiera revertirse. Nada más lejos de la realidad. Tres años y medio después de su fichaje, el fútbol del francés empieza a aflorar de forma creíble. Abran paso a la versión total del 'Mosquito'.

Los motivos para ser optimistas se caen de los bolsillos. Ante la Real Sociedad, el francés fue el encargado de capitalizar todo el juego ofensivo del equipo. Encaró, desbordó, generó peligro y hasta aguantó los 120 minutos exhibiendo un excelente tono físico, algo más que un detalle teniendo en cuenta su historial de lesiones. Para más inri, transformó su penalti rebosando confianza en su lanzamiento.

Hacía más de dos años que Dembélé no enlazaba cuatro titularidades seguidas, dato que ilustra a la perfección el calvario que ha vivido el atacante. Estos cuatro se convertirán en cinco en la final, pues el gran momento que atraviesa el francés le otorga hoy una plaza en el once de gala de Koeman.

Pero si hay algo que resulta especialmente llamativo, para bien, es la actitud de Ousmane. Acusado habitualmente de vivir al margen de todo, desconectado y sin implicarse emocionalmente en la causa, el Dembélé de hoy es otra historia. Ante la Real Sociedad vio amarilla por excederse en sus protestas al colegiado, lo que demuestra lo muy metido que estaba en el encuentro. Ya en la prórroga, cuando parecía tener problemas musculares y tuvo que salir del terreno de juego, se recorrió la banda a toda velocidad para evitar ser sustituido. Dembélé quería aguantar hasta el final y ayudar a su equipo marcando desde los 11 metros. Y así fue.

Con todo, el margen de mejora del galo es todavía enorme. Sobre todo en la toma de decisiones en los metros finales. Sin embargo, el hecho de que apueste por finalizar él mismo la jugada indica el alto grado de confianza que ha recuperado. Ante este escenario, solo una nueva lesión podría frenar su gran progresión. Es por eso que los servicios médicos están muy pendientes de él. Si los contratiempos médicos no reaparecen, Koeman le dará la continuidad necesaria para seguir acercándose al Dembélé del Dortmund, aquel que quizá no valga los 105+40 millones de euros que costó pero sí buena parte de ellos.

Sezione: Primer equipo / Data: Ven 15 gennaio 2021 a las 12:00 / Fuente: Sport
Autore: Stefano Bentivogli
Ver lecturas
Print