La Liga se aleja un poco más para el actual campeón, que era líder cuando la pandemia detuvo el campeonato. El Atlético empató por dos veces la ventaja del Barça en un partido sin margen de error para los de Setién. Los cuatro goles, a balón parado: uno, el primero del Barça, de Costa en propia puerta a la salida de un córner; y los otros tres, de penalti. De Messi por parte del Barça y de Saúl los dos del Atlético, el primero de ellos con repetición: Mateu Lahoz anuló un paradón de Ter Stegen, que había adivinado la intención de Costa, el lanzador inicial. Decepción de los barcelonistas, que no cambiaron su dinámica a la baja y además se encontraron con un viejo enemigo.

Y es que el partido siguió el patrón de las últimas jornadas: un Barça irregular, a ratos dominante y a ratos ramplón, no pudo sumar los tres pintos. Y con la ayuda inestimable del VAR, que se ha empeñado en dar el toque de gracia al Barça. Unos días, cayendo siempre del lado del Madrid; otras veces, del lado contrario al Barça. El conjunto azulgrana mejoró, ante un buen Atlético, pero le faltó algo de fútbol y le sobró ese impulso repetido del VAR al Madrid. Messi dijo que no daba para la Champions. Parece que para la Liga, tampoco.

El empujoncito de rigor al Real Madrid esta vez llegó a través de la intervención de Mateu Lahoz (sí, el árbitro que en este escenario le birló una Liga al Barça en beneficio del Atlético), que advirtió a Hernández Hernández (sí, el que tres ligas después de aquel atraco no dio validez a un gol del Barça en una jugada en que el balón había entrado medio metro en la portería en el campo del Betis) de que Ter Stegen no tocaba la línea al detener el primer penalti de la noche.

No fue el pésimo colegiado a los mandos del VAR (ni su colega, silbato en ristre) tan tiquismiquis en una jugada posterior, ya en la segunda parte, en que Giménez se apoyó descaradamente sobre Piqué para impedir que rematase un córner. Para entendernos, el mismo penalti que el mismo Lahoz pitó a Bartra en el reciente derbi sevillano.

El Barça cambió el dibujo, con Riqui Puig como mediapunta en un 4-4-2 con rombo, con Rakitic y Arturo Vidal en los interiores. Sin extremos y con las bandas para las subidas de los laterales. Ahí el conjunto azulgrana tuvo un punto débil, porque Semedo ni rompió ni recuperó con eficacia y por el otro lado Alba estuvo muy controlado. Hubo más control del juego por parte del Barça, pero el Atlético cerró bien para evitar ocasiones y, además, probó rápidas transiciones, con Carrasco aprovechando el flojo partido defensivo de Semedo y convertido en la mejor arma rojiblanca.

Los minutos locos de Diego Costa

Diego Costa fue el protagonista indiscutible de un arranque de partido intenso, de ida y vuelta, en el que el Atlético ya dejó claro que no venía al Camp Nou de visita. Tras un primer aviso en el que Jordi Alba evitó un remate de Llorente en muy buena situación, el hispano-brasileño casi pilló un centro envenenado, en falta lateral, de Carrasco, un centro que también buscó el lateral Arias.

En el intercambio de golpes inicial, Oblak rechazó un chut de Rakitic tras recuperación del croata y, poco después, Costa desviaba a córner una falta lateral, como un córner corto por mano de Saúl, con la que Messi trató de sorprender de forma directa. El saque de esquina que acababa de ceder Diego Costa acabó en el 1-0, después de que el lanzamiento de Leo al área tocase en el propio delantero atlético lo justo para despistar a Oblak.

Y aún volvió Costa a ser protagonista apenas cinco minutos después al no acertar a transformar un claro penalti de Vidal sobre Carrasco en una transición rojiblanca pésimamente defendida por el Barça. Ter Stegen adivinó la intención de Diego Costa y detuvo el penalti, pero ahí intervino Mateu Lahoz al rescate e hizo repetir el lanzamiento porque, por muy poco, aparentemente el meta alemán no tenía contacto alguno con la línea de gol. Costa había evitado un gol de Messi, se había marcado un gol en propia puerta y había fallado un penalti en apenas cinco minutos.

Aunque Saúl no falló en la repetición, con lo que el Atlético empató, el Barça había frenado el ímpetu atlético.

Con Riqui Puig entre líneas, siendo la punta del rombo que Setién dispuso en la media, los azulgranas dominaron el juego. Un tiro de Messi que rozó la madera y una falta lanzada por el argentino que Oblak rechazó a córner fueron las veces que el gol se sintió más cercano.

Dos penaltis más

Hasta que, ya en el segundo tiempo, Semedo rompió por primera vez por la derecha y fue objeto de penalti por parte de Felipe. Messi, a lo Panenka, no falló, engañando del todo a Oblak.

Ter Stegen casi detiene un segundo penalti, cometido de forma absurda por Semedo, que de este modo tardó diz minutos en compensar su buena acción del 2-1. Yannick Carrasco volvió a ganarle la espalda y el lateral portugués, con su rodilla, tocó la pierna del rojiblanco lo justo para desequilibrarlo. Saúl volvió a empatar el choque desde los once metros.

Simeone se guardó a Joao Félix para el final y le acompañó Morata, mientras el Barça encaró los últimos diez minutos con un solo cambio: el de Sergi Roberto por Rakitic. Recurrió a Ansu Fati con cinco minutos más el descuento por delante. Griezmann no entró hasta esos minutos de propina. En un final cardíaco, la tuvo el Atlético y la tuvo el Barça en una falta provocada por Ansu.

Sezione: Primer equipo / Data: Mer 01 luglio 2020 a las 11:30 / Fuente: Mundo Deportivo
Autore: Stefano Bentivogli
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