Vicente del Bosque (69 años) es un referente del fútbol pero también a nivel de valores. Ganador del Mundial de 2010 y de la Eurocopa de 2012 con la selección española, luce en su palmarés en el banquillo del Real Madrid dos Copas de Europa, dos Ligas, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubs. Ya retirado, sus mesuradas reflexiones sobre la vida, marcada en estos días por la crisis del coronavirus, merecen ser tenidas en cuenta dado que son las del hombre que, con su sabia dirección, llevó a una selección española dividida por la rivalidad Madrid-Barça a formar un bloque que, unido, superó todas las adversidades. Esa unidad es la que hoy echa de menos en España un Del Bosque que también habla de fútbol con su lucidez habitual.

¿Cómo lleva el confinamiento?

De buen grado, es lo que toca. Soy bastante casero y ya tenía mi actividad muy organizada. Al estar jubilado no tenía ninguna responsabilidad diaria salvo la de hacer de chófer y llevar a mi hijo Álvaro a su trabajo en Ilunion. Luego me dedicaba a quedar con amigos, a ir a dar charlas, a participar en actos en que se requería mi presencia y ya sabéis que a mí me cuesta decir que no... Pero ahora toca estar confinados porque, tal como dicen las autoridades, es lo mejor para frenar esta pandemia y estamos muy convencidos de que hay que hacerlo.

¿Ha llegado a pasar miedo por usted o sus familiares?

En casa somos cuatro y no salimos. Tampoco entra nadie de fuera en estas circunstancias, con lo que no tenemos mucho riesgo. Pero claro, los mayores son los más afectados por esta enfermedad y uno ya está cerca de los 70 (los cumplirá el próximo mes de diciembre)... Te das cuenta del impacto que tiene esto en los mayores, para algunos es letal, fulminante, y en ese sentido sí que te da un poco de temor. Pero yo lo tengo claro. Estamos en manos de los científicos y por tanto hay que hacer caso a lo que digan.

Han fallecido Lorenzo Sanz y Goyo Benito. El Real Madrid está sufriendo en esta crisis la pérdida de referentes y además sus amigos no pueden ir a despedirlos.

Así es, tanto Lorenzo como Goyo eran muy queridos por el madridismo. Ya sabíamos que Benito tenía alguna patología previa pero es un dolor muy grande para nosotros porque con él teníamos una relación no sólo profesional sino casi familiar. Y con Lorenzo también. Es una pena que se hayan ido por esta enfermedad y que no hayamos podido estar con ellos ni con sus familiares en un trance tan doloroso.

¿Qué enseñanza se puede sacar de esta pandemia tan letal?

Creo que está enseñando a todo el mundo que nadie puede saber de todo ni opinar de todo. Se critica lo que ha sucedido en España, pero ningún país estaba preparado para esto. No quiero cargar contra el gobierno porque creo que no tiene la culpa, los políticos al final hacen caso de lo que le dicen los expertos y nadie en el mundo, ni los expertos, se esperaban esto al ser un virus nuevo. Yo mismo tenía actos en Madrid los días 3 y 4 de marzo y acudí con normalidad, entre ellos a la entrega del Premio Carlos Matallanas. Nadie habló de nada antes para suspender estos actos. Sólo empezó a percibirse un poco el estado de alarma cuando Ángel Torres, el presidente del Getafe, dijo que no iba a viajar a Milán para jugar su partido de Europa League. Pero ya se había jugado el partido del Valencia en Mestalla, y el del Atlético en Liverpool con dos o tres mil seguidores viajando a Inglaterra. Y nadie les había impedido viajar ni los ingleses dijeron de jugar a puerta cerrada. Y hubo las manifestaciones del 8-M por el día de la mujer trabajadora y el miting de Vox en Vistalegre. Y nadie reparó en el virus para pararlo todo. Quizás el ex ministro Miguel Sebastián fue quien lanzó antes algún aviso, pero del resto de políticos nadie dijo nada concluyente para detenerlo todo. Creo que es la secuencia de los hechos.

Pero ahora a nivel político el Gobierno de Pedro Sánchez está recibiendo muchas críticas de la oposición por la gestión de la crisis. ¿Qué le parece?

Me parece que se está generando un clima de división que es fatal para el país. Desde el más puro sentido común, creo que es mezquino intentar sacar rédito político a esta situación tan grave del coronavirus, con tantas muertes. Yo siempre he abogado por el diálogo y ahora tengo la sensación de que vamos a salir de esto más divididos como país y como sociedad. Las desgracias deben unir, no desunir. Pero ahora quiere llevar razón todo el mundo, todo el mundo sabía lo que había que hacer. Y yo me preguntó: ¿Qué ha pasado con Gran Bretaña, con Estados Unidos, con México? Sus dirigentes políticos han tenido que rectificar y ya estaban avisados de lo que les venía por China, por Italia, por España, ¿no?

Yo creo que nuestros dirigentes han estado en la línea de lo que les decían los expertos, pero también hay que tener en cuenta que ni los expertos sabían a lo que se enfrentaban. Yo he escuchado a expertos en virus y epidemias decir que esto podía ser una crisis pasajera, una gripe de primavera. Mucha gente habla de todo a toro pasado pero los gobernantes deben tomar las decisiones en el momento. Saber escuchar a los demás es importante, como lo es saber que no se puede tener siempre la razón. Pero aquí falta de eso. En este sentido, yo quiero pensar en lo positivo que estoy viendo estos días. Por ejemplo, la labor de los sanitarios. Y la del ejército, que está demostrando que está bien preparado para afrontar labores como montar un hospital de campaña o desinfectar centros de mayores, que por cierto es otra de las cosas cuya gestión se debe mejorar muchísimo teniendo en cuenta lo que está pasando estos días. Ligo lo del ejército con el fútbol. En la vida la suerte siempre es importante, claro que sí, pero hay que estar preparado. El fútbol español creció porque se trabajó mucho y bien desde la base, los técnicos se han formado bien, igual que los preparadores físicos, los dirigentes y las instalaciones. Eso es que se ha hecho algo bien de abajo a arriba y se ha trabajado bien en equipo. De ahí los éxitos. Así hay que hacer las cosas. Pues creo que el ejército y los sanitarios están demostrando que son gente preparada y que puede hacer las cosas muy bien si tienen los medios adecuados.

¿Cuándo cree que se debería jugar otra vez a fútbol?

No sé, pero yo lo que creo es que se deben acabar las ligas domésticas. Debe haber campeones, descensos, ascensos... Que se juegue cuando se pueda pero cuando se haga será en las mismas condiciones de igualdad para todos.

¿Jugar en verano?

Aunque sea en verano, hay que acabar las competiciones. Hay que acabar las temporadas por encima de todo. Además, yo confío mucho en los futbolistas. No están parados en sus casas sino que están entrenando y todos tienen unas grandes condiciones físicas y en cuanto se pongan en marcha, al poco tiempo podrán jugar. Cuando se hacen las pretemporadas, a los pocos días ya se juegan amistosos. No es lo mismo pero los jugadores son físicamente muy buenos, las plantillas son largas y los filiales son muy buenos también.

¿Qué le parecen las rebajas salariales que se están imponiendo desde los clubs a los jugadores?

No sé, la verdad. Si es algo solidario que parte de los jugadores me parece bien. Cada club debe tratar a sus plantillas de una forma seria. Los clubs deberían haber llegado a este momento con recursos económicos. El dinero no debería ser un problema en el fútbol.

¿Cree que cambiará el fútbol tras esta crisis?

En lo sustancial, no lo creo. Se habla mucho de los grandes fichajes, pero al final tampoco son tantos cada año, siete u ocho. Y en cuanto a los aficionados, al principio costará regresar a los estadios pero con el tiempo volverá la normalidad.

¿Cree que esta crisis cambiará el mundo tal como lo conocemos hoy en día?

Creo que los países y sus gobiernos deben aprender lo que ha sucedido. No se puede depender de lo que produzca y venda un tercero, por ejemplo China, aunque sea a bajo precio y exporte a todo el mundo. Y no lo digo por tener nada contra este país sino porque considero que cada país debe ser capaz de generar los bienes que le son esenciales y más en situaciones así. Estas cosas hay que pedírselas a los gobiernos y a las administraciones públicas. Me parece muy bien la solidaridad y la caridad, que la gente sea generosa y haga donaciones a título personal, pero dotar a los países de los elementos esenciales para situaciones de emergencia es una responsabilidad de la Administración. Hay que creer en la sanidad pública y potenciarla. No tengo nada en contra de la privada, por supuesto, y quien la pueda y la quiera utilizar adelante, pero la pública es la que le garantiza un derecho de primera categoría a todo el mundo, tenga o no para pagarse un tratamiento necesario para su salud. ¿No se están fabricando respiradores en fábricas de automóviles? ¿Por qué no se crean en estas empresas divisiones para crear aparatos para la sanidad pública y que no haya que ir a comprarlos al extranjero?

¿Qué es lo que tiene más ganas de hacer cuando acabe el confinamiento?

Lo primero que hay que tener claro es que habrá que ir poco a poco. Pero cuando se pueda me apetece hacer lo que hacía antes, ir a comer con los amigos, pasear con mi mujer, estar con mis hijos... Cuando te jubilas es bueno quedar con los amigos y pasar buenos ratos juntos.

Sezione: Otras Noticias / Data: Lun 06 aprile 2020 a las 19:00 / Fuente: Mundo Deportivo
Autore: Stefano Bentivogli
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