Qué difícil es escribir esta frase: Leo Messi quiere dejar el Barça tras de 16 temporadas en el primer equipo. No se trata de un enfado de última hora sino de una decisión muy meditada que no tiene vuelta a atrás, la marcha de Messi es irreversible. 

Después de 16 temporadas, el argentino mandó un burofax al club expresando su deseo de ejecutar la cláusula que dispone en su contrato por la que puede abandonar unilateralmente el club al término de la temporada, cláusula que finalizaba antes del 10 de junio. ¿Por qué se fijó el 10 de junio? Porque, en una temporada normal, los partidos finalizan los primeros días de junio, se da un plazo al jugador que tiene comunicar la decisión 20 días antes de que finalizara el contrato (30 junio). 

El problema es que esta temporada ha sido muy atípica y ha finalizado a mediados de agosto y no en junio aunque el final de las temporadas tiene que ver con las competiciones nacionales (LaLiga se acabó el 19 de julio), no con las internacionales. El argentino no quiere entrar en una batalla legal con el Barça y espera que Bartomeu acepte un traspaso negociando con el Manchester City porqué sí así no fuera, se podría llegar en los tribunales. 

El terremoto ya está aquí. El capitán del Barça, el emblema del club, el mejor jugador de la historia del club, el jugador con más goles y títulos, quiera dejar de manera gratuita el club en el que ha crecido y ha estado en los últimos 20 años, en toda su carrera. El Barça está a la deriva, deportivamente el equipo se quedará muy tocado y la era Koeman empezará ya con complicaciones y dificultades; a nivel institucional Josep Maria Bartomeu queda muy tocado a expensas de una moción de censura.

El 2 de diciembre, el día que recogió su sexto Balón de Oro, Messi dijo: "La gente del Barça me conoce y sabe que no hay ningún tipo de problema. Más allá de lo que diga un contrato, lo que siento yo por este club va más allá de cualquier firma y de cualquier papel, así que por ese tema no hay ningún problema"; tras 8 meses todo cambió. Las razones parecen obvias, la relación de Messi con los directivos desde el adiós de Laporta nunca ha sido buena, la presencia de Bartomeu no era bien recibida en el vestuario, en enero echaron a Valverde que tenía el apoyo del argentino y Abidal a principios de febrero, responsabilizó al vestuario de esta decisión. En marzo, en pleno estado de alarma, el Barça se vio obligado a afrontar una rebaja en los salarios pero algunos directivos deslizaron que los jugadores se negaban, después criticó a Setién, hasta llegar con la manera de despedirse de Suárez ( una llamada de Koeman de pocos minutos para comunicarle que está fuera del proyecto) dio el impulso final para que Messi tomase esta decisión.

Tras 20 años, 763 encuentros, 645 goles, 250 assist. 34 títulos como azulgrana, 10 ligas, 8 supercopas de España, 6 copas de España, 4 Champions League, 3 Supercopas de Europa, 3 Mundiales de Club, 6 balones de oro, 6 botas de oro, la marcha de Messi es irreversible.

Una historia de amor, la más romántica del mundo, se acaba de la peor manera posible. 

Sezione: Opinìon / Data: Mer 26 agosto 2020 a las 20:30
Autore: Giusi Zaffiro / Twitter: @giusi1998@live.it
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