Neymar Jr. se autoimpuso una máxima en esta temporada de castigo, en que desde Doha se le obligó a pagar la penitencia de seguir en París: alcanzar la excelencia deportiva para conquistar la Champions League, pero, al mismo tiempo, mostrar sosteniblemente a la cúpula del club y a la dirección deportiva su profundo malestar por tener que quedarse en París a regañadientes. 

Sin complicidad alguna con el club, que no con el vestuario, el crack brasileño recuerda siempre que puede a los dirigentes qatarís que, este próximo verano, habrá la segunda temporada del ‘caso Neymar’. Un mensaje directo a Qatar fue la reedición de la foto del tridente blaugrana, con Suárez y Messi, en Navidad, en la celebración en que Luisito renovó sus votos matrimoniales en su país. 

Con Neymar, todo explotará cuando se decida qué ocurre con la Champions. Si se suspende, algo que la UEFA quiere evitar a toda costa, los acontecimientos se precipitarán. Si, al final, la mejor competición de clubs del planeta se disputa, de forma compacta, en agosto, Ney seguirá aplicando la lógica actual, compromiso deportivo y guerra fría con el director deportivo, su compatriota Leonardo, y con el presidente, Nasser Al-Khelaifi. 

Eliminatoira con el Dortmund

Lo ocurrido en la eliminatoria de octavos de final contra el Borussia Dortmund explicita el modus operandi del brasileño. En la ida, con la derrota 2-1, en el Westfalenstadion, el proyecto del PSG, una temporada más, se tambaleó. Y, en los minutos más angustiantes después de un revés peligrosísimo, Ney apareció en la zona mixta exponiendo, sin tapujos, su malestar con Tuchel y el cuerpo médico que vetaron, por precaución, su alineación en los cuatro partidos anteriores, en que ya estaba recuperado de una lesión en las costillas. “Lo decidieron ellos y lo tuve que acabar, hubo varias discusiones, y no me gustó lo que me propusieron, pero lo tuve que respetar, y esto acaba siendo malo para mis compañeros y para mí”, expuso un muy enojado Neymar que se quejaba de la falta de ritmo de juego.

En la vuelta, en un Parque de los Príncipes sin público por el Covid-19, el PSG revirtió la situación, y ganó por 2-0, en una victoria celebrada sobre el césped a lo grande, con burla incluida a Haaland, por sus conmoraciones en los dos goles marcados en Dortmund. Con la clasificación de cuartos en el bolsillo, Ney, que marcó en los dos encuentros de la eliminatoria, rompió a llorar en el césped. Una muestra de la presión del partido y de su implicación por ganar la Champions. 

Salida a casa

Su viaje a Brasil, para aislarse del Covid-19, explicitó, que poco le importa lo que su club le hubiera gustado que hiciese. En el momento en que el PSG autorizó a los integrantes de su primera plantilla a hacer el preceptivo confinamiento donde desearan, a Ney le sobró tiempo para cogersu jet-privado en dirección a Rio de Janeiro, en un vuelo privado en que aprovechó para llevar a un Thiago Silva que tiene un pie y medio fuera de París y que se ofrece a toda Europa. 

La postura de Ney de irse a su país contrasta con la de su compatriota Marquinhos, que hace las funciones de capitán cuando no juega Thiago Silva, y que se ha refugiado con su familia, en su casa de París, sin saber si las competiciones volverán. El zaguero es feliz en el PSG y Neymar, en cambio, solo pretenden encontrar la puerta de salida.

Si se baja el telón de la temporada por el Covid-19, el deseo de Ney es no volver a pisar el centro de entrenamiento del PSG, y poder, esta vez sí, materializar su refichaje por el Barça, tres años después de su intempestivo adiós. 

Sezione: Mercado / Data: Lun 06 aprile 2020 a las 10:00 / Fuente: Sport
Autore: Stefano Bentivogli
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