Messi, Puyol, Iniesta, Pedro, Amor, Xavi, Guardiola, Busquets... la lista de excelentes jugadores formados en la cantera azulgrana es enorme. La Masía es una auténtica escuela de fútbol, reconocida en todo el planeta. La revista Forbes la ha nombrado como la mejor del mundo. Esta condición, sin embargo, no obedece exclusivamente a criterios futbolísticos. La Masía es mucho más que un centro de formación de deportistas. Es un hogar donde se forma también a las personas y un hogar para muchos chavales cuya casa familiar se encuentra a muchos kilómetros de distancia.

El club ha reformado a conciencia la residencia que ocupan 84 deportistas de todas las secciones. "Antes parecía un hospital", dicen. Ahora, desde la misma puerta ya se respira un ambiente cálido y muy futbolero, aunque sin olvidar a las demás secciones. Porque al lado de un enorme cuadro de Messi, Iniesta y Xavi, cuando fueron los tres primeros clasificados del Balón de Oro en 2010, hay una lámpara con motivos de las cinco secciones profesionales que tiene el club.

El cuadro de los tres no es casualidad. Es la ''prueba de hasta dónde se puede llegar con esfuerzo. El chaval que entra, y es lo primero que ve, comienza a desarrollar el concepto de pertenencia a un lugar donde se pueden conseguir cosas muy importantes. Están cuidados todos los detalles. El suelo del recibidor es de césped artificial; en el primer pasillo están las fotos de los 84 deportistas que viven en La Masía; hay varios carteles con las palabras esfuerzo, trabajo en equipo, ambición, humildad y respeto. Todos unidos somos fuertes, dice un cartel que ven todos los chavales cuando bajan de sus habitaciones.

El Barcelona sabe que debe cuidar al máximo la formación de las personas. Y tienen el know how. Llevan 40 años formando a deportistas de elite. Hay clubes que impresionan a las familias con unas instalaciones excelentes. El club azulgrana, que también las tiene, incorpora el relato de su historia formando chavales. Por eso hay otro cuadro con los 11 canteranos que jugaron en 2012 ante al Levante. Cuando vienen los padres para ver si dejan al chico en La Masía pueden ver el resultado de un trabajo a conciencia de cuatro décadas. No sólo en el terreno deportivo, también en el personal. Allí todos estudian ya sea bachillerato o ciclos formativos (uno que va para figura lo está haciendo de peluquería).

A algunos les dan allí las clases, las chicas acuden a ellas aunque no viven allí, y los pequeños tienen aulas de refuerzo. Todos tienen que sacar buenas notas. De la misma manera, deben tener conocimientos de finanzas, comunicación, marketing o management, porque les hará falta si son deportistas de elite.

En uno de los pasillos de La Masía hay un cartel que destaca que en ese recinto se forman personas además de deportistas. En dicho cartel se indica a los chavales qué palabras deben utilizar en lugar de otras expresiones. En La Masía, por ejemplo, se habla de crear, no de destruir: de recuperar la pelota en vez de robarla; se califica al rival como oponente, no de enemigo; se descartan palabras como batalla, guerra o lucha y se utilizan competición o partido. Son expresiones que resaltan los valores del deporte en sí. Por eso se intenta evitar el egoísmo y se sustituye por la empatía.

Y que nadie olvide las normas básicas de convivencia. Las habitaciones recogidas (si no se manda todo a una ONG) y a las 11 se apaga el wifi. A dormir.

Sezione: La Masia / Data: Mer 25 dicembre 2019 a las 18:30 / Fuente: Marca
Autore: Stefano Bentivogli
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