Hace poco más de un año (02-06-2020), transcribimos aquí mismo una frase textual de Josep Maria Bartomeu a propósito de la situación del Real Madrid y de cómo Florentino Pérez resistía sin discusión opositora el año en blanco del equipo que había sido eliminado de octavos de final de la Champions League, que cayó en semifinales de la Copa y que terminó la Liga a 19 puntos del Barça.

La frase del presidente del Barcelona, pronunciada alto y claro, era esta: “Si esto me pasara a mí, yo dimitiría antes de que me presentaran una moción de censura que lógicamente perdería”. Quince meses después, y aunque obviáramos cuestiones económicas e institucionales suficientes para justificar un voto de censura, el Barça está inmerso en ese voto de censura por muchos motivos pero, para no hurgar en la herida, digamos sólo que sí lo está con los argumentos deportivos que el año pasado Bartomeu consideraba suficientes para irse antes de que le echaran.

Es decir, que si, como el mismo presidente dijo, la crisis del Barcelona no fuera ni institucional ni económica (aunque claramente lo es) sino exclusivamente deportiva, Bartomeu es víctima de su propia sentencia. Que la aplique inmediatamente para ahorrarse el bochorno personal y ahorrarle al club casi un millón de euros que deberá abonar por la puesta en marcha del proceso, es cosa suya. Como siempre, los responsables son dueños de sus decisiones y víctimas de sus consecuencias.

De todos modos, a día de hoy 19 de septiembre, el presidente no piensa dejar el cargo pese a que 20.687 le impulsan a la puerta de la calle. Antes de planteárselo seriamente, incluso ignorando la recomendación de personas de su entorno más próximo, Bartomeu quiere esperar a que concluya la validación de los avales. Un proceso que, en principio, comenzará el lunes 21 con las negociaciones para la constitución de la Mesa del Voto de Censura y que, una vez formada, iniciará la escrupulosa valoración. Se supone que eso será ya el lunes 28.

El presidente Bartomeu tiene, en consecuencia, unos quince días por delante para que se oficialice el siguiente paso del proceso que le ha pillado tan a contrapié. Ni él ni nadie del club esperaba que los promotores fueran capaces de presentar 20.731 avales, de los que en el recuento inmediatamente posterior apenas de descartó el 1% de las firmas aportadas para cerrar el repaso con 20.687 papeletas revisables.

Que estén, o no, en perfecto estado de revista es la esperanza que albergan los incondicionales pero, en este histórico momento, suponer que habrá más de 4.000 firmas inválidas sería una sorpresa aún mayor que la avasalladora e impresionante cifra de apoyos recogidos y presentados. Estamos hablando de socios que si estas circunstancias de máxima dificultad logística han dado este paso, ir firmar, no hay duda que darán el siguiente: ir a votar, con todas las facilidades que el club, escrupulosamente, ofrecerá.

Proceso, este, que sugiere un resultado final bochornoso que Bartomeu debería ahorrarse por su bien y por el del FC Barcelona que lleva meses y más meses, casi un mandato entero, sin salir de ninguna y metiéndose en todas. Pero bueno el presidente, condenado, seguro, de una u otra forma a vivir sus últimas semanas o meses en el cargo, tiene derecho a elegir cómo y cuándo será su final. Ojalá acierte este vez.

Sezione: Club / Data: Dom 20 settembre 2020 a las 09:00 / Fuente: Mundo Deportivo
Autore: Stefano Bentivogli
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