Yerry Mina como ejemplo: éxito económico; fiasco deportivo

10.08.2018 16:00 de Giusi Zaffiro Twitter:   artículo leído 224 veces
Fuente: Sport.es
Yerry Mina como ejemplo: éxito económico; fiasco deportivo

El Barça confirmó ayer que este es el primer verano en el que ha aprendido a vender. El año pasado sacó más dinero, pero la astronómica cifra que cobró por Neymar (222 millones) fue por el pago forzado de una cláusula y no se debió a ninguna estrategia calculada, sino más bien a todo lo contrario. En cambio, las ventas hasta la fecha de Deulofeu, Paulinho, Digne, Aleix, Mina y cesión de André Gomes responden a un trabajo planificado desde hace semanas o incluso meses, destinado a sanear la economía blaugrana y a limpiar la plantilla para que Valverde pueda trabajar con más libertad. La dirección técnica del Barça, vilipendiada durante años por no saber vender, merece ahora un sonoro aplauso: a pesar del escaso ‘caché’ de muchos de esos jugadores y de su elevado sueldo, ha conseguido colocarlos en unas condiciones difícilmente mejorables. Quedan todavía casos difíciles por resolver, como los posibles de Alcácer, Rafinha, Munir, Samper, Marlon y quizás alguna sorpresa más, pero la base del trabajo ya está hecha. Ahora bien: el éxito vendedor no puede esconder el fiasco deportivo. Nada ejemplifica mejor esta paradoja que Yerry Mina, comprado por casi 12 y vendido por 32, dejando unos espectaculares 20 millones limpios para el club en solo 7 meses, pero que solo ha disputado la ridícula cifra de 377 minutos, y solo ha sido titular en 4 encuentros, síntoma de que nunca inspiró ninguna confianza a Ernesto Valverde. Otro caso es el de André Gomes, al que se le han dado múltiples oportunidades durante dos temporadas y a menudo en partidos trascendentes, pero que nunca ha logrado demostrar el supuesto potencial que llevaba dentro. Su cesión a última hora al Everton es el último episodio de su triste paso por el Barça, al que difícilmente podrá ya volver a resarcirse de este fracaso. De todo esto el  club debe aprender de una vez para siempre a ser sumamente exigente a la hora de contratar nuevos jugadores. Y en caso de duda, cantera.