Un Barça bestial pasa a cuartos a lo grande

14.03.2019 10:00 de Stefano Bentivogli  artículo leído 129 veces
Fuente: Mundo Deportivo
Un Barça bestial pasa a cuartos a lo grande

Noche bestial del Barça en el Camp Nou para meterse, por la puerta grande, en cuartos de final de la Champions. El conjunto barcelonista, con un fútbol brillante por momentos, mandó a casa con una ‘manita’ al Olympique Lyonnais, que sin embargo hizo sufrir al barcelonismo a la desesperada durante un cuarto de hora de mucha tensión, al inicio de la segunda parte, una fase del partido que desembocó en el 2-1, cuando el Barça ya había tenido ocasiones de sobra para ir goleando en el marcador. Hubo la dosis justa de sufrimiento y el Olympique llegó a soñar, pero al final los goles de Messi (2), Coutinho, Piqué y Ousmane Dembélé meten al Barça en cuartos. El Barça no ha fallado.

Es una noche para recordar, con un fútbol de altísimo nivel en el primer tiempo. Después, esa fase en que hubo que apretar los dientes y un tercer capítulo en el que Messi, que fue el de las grandes noches, el mejor del mundo, desarboló por completo a la defensa francesa para sentenciar. Finalmente no jugó Dembélé y Coutinho, el controvertido Countinho, fue titular al lado de Messi y Suárez en un 4-3-3 de corte clásico barcelonista, con Arthur en la media, Sergi Roberto en el lateral derecho, Lenglet de regreso en el eje central y sin Arturo Vidal, en la reserva para reavivar la chispa cuando el fuego se apagase. Y Coutinho respondió a esa confianza del técnico en un gran primer tiempo, plenamente integrado en el juego de un Barça vestido con sus mejores galas, con presión alta asfixiante a la defensa lionesa, totalmente desbordada en un primer tiempo que debió acabar con goleada, ritmo alto de balón, pases inteligentes entre líneas y llegadas con mucho peligro. No tiene precio para este equipo la capacidad de pelea de Suárez, clave en la generación de prácticamente todo el juego ofensivo.

Enfrente, otro rival con tres centrales, el dispositivo elegido por el Olympique Lyonnais para enjaular a Messi, con la ayuda de Ndombélé en defensa, un dibujo que se le suele atravesar a los azulgranas. Y, a diferencia de la ida, sí estaba Fekir, su jugador-franquicia, que despertó de la siesta en el segundo tiempo tras una primera parte desaparecido. El conjunto francés no quería renunciar a salir a la contra y, pese a la presión alta del Barça generó pronto una transición con protagonismo de Memphis Depay y remate final de Ndombélé que salió rozando el poste derecho de la portería de Ter Stegen.

Gran Barça

La puesta en escena del Barça fue enorme, a la altura de un Camp Nou entregado desde el minuto uno. El primer aviso fue un balón que Messi colocó en la mismísima escuadra, con vuelo milagroso de Anthony Lopes para evitar el 1-0 a los tres minutos. El conjunto azulgrana presionaba, generaba juego y mareaba a la defensa del Olympique, pero, como ya había ocurrido en Lyon, costaba trasladar el dominio al marcador.

Hasta que Denayer fue a una pugna en un balón dividido con Suárez, cuya caía fue interpretada por penalti por el árbitro. Marciniak, que no revisó el VAR, interpretó que el defensa llegó tarde y derribó a Suárez. Muy dudoso, pese a que el jugador del Olympique no protestó. Messi recurrió a un tiro ‘a lo Panenka’ para superar a Lopes. El meta, poco después, quedaba conmocionado en un choque con Coutinho, pese a lo cual no quiso retirarse y aún se lució con un paradón a chut de Suárez.

Lopes no se retiró hasta encajar el segundo gol, en absoluto atribuible a él. Pase vertical sensacional de Arthur entre los centrales a Suárez, que vio a Coutinho solo a su izquierda y le dio el balón para que marcase a puerta vacía.

Con un Olympque obligado a abrirse en busca de dos goles, Suárez, en una gran acción personal en que cruzó demasiado el balón, y Messi, a quien el recién incorporado le despejó un mano a mano, tuvieron en sus botas la sentencia del tercer gol. Sin embargo, en los minutos finales de un primer tiempo vibrante, el Barça acusó el esfuerzo y tuvo que sufrir para alcanzar el descanso sin sufrir daños mayores que un susto descomunal en un disparo de Dembélé (el del Olympique) en una contra cuando el marcador aún señalaba 1-0.

Y volvió a tener Messi el tercero al inicio de la segunda parte, con el Olympique obligado a abrir líneas. Una nueva gran internada de Arthur acabó con asistencia a Leo, pese a que el brasileño fue objeto de falta en el momento de lanzar el pase. Messi la picó por encima del portero, pero Marcelo sacó el balón sobre la línea.

El Olympique asoma la cabeza

El perdón del Barça resucitó al Olympique. Entró definitivamente en el partido con el gol de Tousart, revisado largamente por el VAR por posible fuera de juego de Marçal cuando dejó el balón para la segunda jugada, de cabeza, en falta sobre Lenglet que Marciniak no vio. Y el conjunto de Valverde entró en el tramo final con una tensión inesperada y acusando demasiado el esfuerzo del primer tiempo.

Pero, en cuanto el Olympique pasó a defensa de cuatro por la lesión del lateral Mendy, Messi aprovechó el mínimo resquicio para meterse entre los centrales tras pase de Busquets, sentar a Marcelo y Denayer e introducir el balón suavemente en la portería. Y, tres minutos después, la sentencia: nuevamente Messi hizo diabluras, desbordó a la defensa y dio el gol a Piqué, un Piqué sublime, con fuerzas para mandar cual emperador en defensa e ir en busca del gol. La manita, a la contra, fue obra de Dembélé, el del Barça. También a pase de Messi. Bestial.