En un partido de fútbol las sensaciones y el análisis no siempre son certificados por las estadísticas, pero en el caso del Nápoles-Barça las cifras ofrecidas por Opta confirmaron que el juego del Barça pasó en el San Paolo, por las botas de Gerard Piqué. Con todo lo que ello conlleva. No resulta casualidad que el central fuese el que más pases dio (114) con que el equipo solo disparase entre los tres palos dos veces en los noventa minutos. El juego del Barça planeó más por la zona defensiva que por la ofensiva, como acreditan también los mapas.

Gerard, al que le gusta acaparar el protagonismo tanto fuera del campo como dentro, se erigió como un seguro en defensa con nueve recuperaciones y certificó sus buenas cifras en el feudo italiano con siete desplazamientos largos de balón. Por desgracia para él, no pudo completar los 90 minutos por lesión, aunque él pedía seguir, Setién ejecutó el cambió por Lenglet para apuntalar los últimos minutos.

El poco ‘punch’ ofensivo se demuestra también en que Gerard Piqué y Samuel Umtiti fueron, de lejos, los futbolistas que más veces se pasaron el balón entre ambos (67), dando buena cuenta de que el Nápoles permitió la combinación entre ellos pero cerró espacios atrás para impedir la progresión azulgrana.

Enlace fallido con la medular

Siguiendo con el análisis de los pases, siempre según las estadísticas ofrecidas por Opta, se puede deducir que no funcionó para nada el enlace de los medios entre la zaga y los puntas. La explicación es la siguiente. Los centrocampistas (Busquets, Rakitic y De Jong) recibieron un total de 114 pases procedentes de los defensas (Semedo, Piqué, Umtiti y Junior). De todos esos pases recibidos por los medios, 114, solo 49 llegaron a jugadores de ataque (Messi, Griezmann y Vidal). La cifra habla por sí sola. Un 43% de los pases que recibió la media no llegó a la delantera.

Un tiro de lejos en la segunda parte

El Nápoles se fue cerrando cada vez más a medida que pasaban los minutos del segundo tiempo, dando por bueno quizá que el Barça regresase a casa con un solo gol en su haber. Producto de este cerrojo, el Barça debió buscar alternativas y en estos casos los disparos lejanos suelen funcionar. Pero no fue el caso. Los de Setién dispararon una sola vez desde fuera del área en la segunda parte.

Messi no tuvo su mejor noche

Ser el crack del equipo hace que los rivales centren su atención en ti, y es por ello que Messi vio como los zagueros locales le marcaron de cerca y no le permitieron brillar. El argentino o intentó pero sus números ante el Nápoles no acreditaron su mejor noche. A destacar los siete regates buenos, más que el resto de compañeros suyos juntos (4), pero también hubo cifras negativas, como los 23 balones perdidos, el que más del equipo, o los 12 pases fallados, también el que más del Barça. Leo fue el que más ocasiones creó junto a Arturo Vidal, con dos cada uno. Al margen de todas estas cifras, la más preocupante es la de la tarjeta amarilla que vio y que le condena a estar amenazado de suspensión hasta las semifinales.

Sezione: Primer equipo / Data: Mié 26 Febrero 2020 a las 14:30 / Fuente: Mundo Deportivo
Autore: Stefano Bentivogli
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