Incorregible Dembélé

21.08.2019 10:30 de Stefano Bentivogli   Ver lecturas
Fuente: Marca
Incorregible Dembélé

El Barça era consciente del carácter imprevisible y del comportamiento caprichoso de Ousmane Dembélé cuando lo fichó en verano de 2017, para sustituir a Neymar. Pagó 105 millones fijos, más 40 en variables, al Borussia Dortmund. Pero su conducta este pasado fin de semana, cuando no acudió el sábado a hacerse las pruebas médicas para evaluar sus molestias en el muslo de la pierna izquierda, están colmando el vaso de la paciencia de todos los estamentos del Barcelona. Su indisciplina se está volviendo habitual. Empiezan a temer que sea incorregible.

El Barcelona firmó al delantero francés por su explosividad, velocidad, desborde y gol. Y porque es, también, imprevisible en el campo, y esa es una gran cualidad porque desconcierta al rival. Pero ese comportamiento inesperado se está volviendo en su contra fuera de los terrenos de juego. Es tan libre, incontrolable e impredecible que tiene serios episodios de falta de profesionalidad.

El Barça no entiende cómo no se sometió a pruebas este pasado sábado si el viernes, en San Mamés, sintió molestias en su muslo izquierdo. Es un jugador que se lesiona fácilmente, en el Barça ha estado parado en siete ocasiones, y especialmente en esa zona, que ya le obligó a pasar por el quirófano y le tuvo cuatro meses fuera de los terrenos de juego. En septiembre de 2017, el extremo francés fue intervenido para solventar una lesión en el tendón del bíceps femoral de la pierna izquierda. El internacional, de 22 años, sabe que es una parte complicada de su musculatura, y no acudió a hacerse pruebas. Infravaloró las molestias, algo que no comprenden en el Camp Nou porque, además, el galo sabe de las dificultades del equipo en la delantera de cara al partido de este domingo contra el Betis ante las lesiones de Messi y Luis Suárez.

Dembélé, cuyo carácter provoca que en el Camp Nou no vean mal su salida, no ha comenzado bien el presente curso, ni sobre el césped ni fuera de él. Repite la tónica de sus dos anteriores campañas. Sus compañeros, técnicos y directivos le han tenido que llamar la atención desde que llegó al Camp Nou: por dormirse y llegar tarde; por no ir a los entrenamientos y no estar localizable; por no seguir una dieta acorde a su profesión; por no guardar el descanso necesario; por realizar viajes inoportunos.. Ha sido sancionado deportivamente, no entrando en la lista de convocados (como le pasó en el choque contra el Betis en noviembre de 2018), y económicamente, con multas estipuladas en el régimen interno del vestuario.

Desde todos los estamentos, le han tirado de las orejas. Guillermo Amor fue claro la temporada pasada: "Todos los profesionales en el Barcelona deben dar un paso al frente y vivir su profesión". Las declaraciones son de hace meses, pero son también muy actuales. El club espera un comportamiento más profesional de un jugador de la primera plantilla. Aunque temen que sea incorregible.