En la Juve y en el Bayern, el Rey Arturo mostró sus mejores armas

10.08.2018 14:30 de Giusi Zaffiro Twitter:   artículo leído 202 veces
Fuente: Sport.es
En la Juve y en el Bayern, el Rey Arturo mostró sus mejores armas

Vidal, quédate”. Los hinchas del Bayer Leverkusen desplegaron letreros implorándole que permaneciera una temporada más junto al equipo, pero la decisión estaba tomada: el 2011 Arturo Vidal fue traspasado del Leverkusen a la Juventus de Turín en 12,5 millones de euros. La operación incluyó cierta polémica protagonizada por la dirigencia del Bayern Munich. Según los alemanes, Vidal les adelantó que ficharía por ellos, pero finalmente prefirió a la Vecchia Signora.

“No queremos jugadores como él en el Bayern Munich. Vidal había prometido muchas veces al presidente del club que iba a firmar en el Bayern, ahora vemos que sus promesas no tienen valor”, fue el zasca que lanzó un indignado Karl-Heinz Rummenigge, entonces director deportivo de los muniqueses.

El chileno arribó a Turín con expectativas mesuradas, pese a la confianza en sus capacidades. En el banco estaba Antonio Conte, el líder del nuevo proyecto. Su debut fue en la Copa TIM que se disputó en Bari y de inmediato se hizo notar: le marcó un gol al AC Milán y entregó una asistencia para el triunfo por 2-1. “Vidal en dos días ha entendido lo que queremos de él”, declaró Conte satisfecho. Claudio Marchisio, en tanto, lo llamó “Capitán Garfio” por la increíble capacidad de robar balones “como si tuviera un gancho en su pie”.
Su estreno en la Serie A fue volcánico y su adaptación inmejorable. El 11 de septiembre ingresó en la segunda fracción del duelo ante Parma y marcó el último gol del 4-0 definitivo. Fue una pelota que cazó tras un bote alto y que conectó de volea. Aquello sería el preámbulo de una temporada gloriosa para la Juve que ganó el Scudetto sin oposición. Vidal fue incluido en el once ideal del campeonato e inició una etapa llena de éxitos con los piamonteses.

Guerrillero de lujo Conte y Gigi Bufón resumieron el sentimiento de los tifosi hacia el centrocampista, con una frase que ambos compartieron: “Si tengo que ir a la guerra, me llevo a Arturo Vidal”. En el camarín también se hizo amigos y el uruguayo Martín Cáceres y Simone Pepe fueron sus más cercanos.
El mediocampista engordó su palmarés con más títulos y premios individuales: sumó cuatro Scudettos, una Copa Italia y dos Supercopas. Ese 2013 fue elegido el mejor jugador del año y fue goleador de su elenco con diez tantos.
Las expectativas eran enormes para el Mundial de Brasil 2014 pero una lesión en la rodilla generó un drama nacional en Chile, ante la eventualidad que su máxima estrella se perdiera la justa planetaria. Vidal viajó a Barcelona y se puso en las manos del doctor Ramón Cugat, quien operó los meniscos de su articulación derecha. “Que me perdone todo Chile, pero hay que pensar en su rodilla. Primero es su salud”, expresó el galeno.
Pero Vidal otra vez sacó a relucir su carácter y se recuperó casi de forma milagrosa. Y pese a que no llegó en la mejor forma, pudo disputar su segundo Mundial. Participó en la victoria de la Roja sudamericana frente a España por 2-0, en el debut en el Maracaná, y en la eliminación a manos de Brasil en octavos de final en una infartante tanda de penaltis. Ese 2014 también registró hitos personales: nació su segunda hija Elisabetta y se casó con María Teresa Matus, en una ceremonia celebrada en un hipódromo y donde asistió la mismísima presidenta de Chile, Michelle Bachelet.
El 2015 llegó otro título para la Juve y arañó su obsesión: la Champions League, pero en su camino se cruzó con un Barça inspirado y los italianos cayeron 3-1 en Berlín. Tras ese torneo el volante dejó la disciplina de Turín y viajó a Chile a participar de la Copa América que organizó su país. En ese torneo Vidal lo vivió todo: chocó en estado de ebriedad su Ferrari, el entrenador Jorge Sampaoli lo exculpó, terminó como el goleador, y lideró a los anfitriones que ganaron su primera Copa América de su historia, tras derrotar por penales a la Argentina de Leo Messi.
Vidal dio vuelta a la página y al regreso se sumó al Bayern Munich a cambio de 37 millones de euros más variables. En el banquillo lo recibió Pep Guardiola, quien pese a no pedir el fichaje, no tardó en darle la titularidad a lo largo de las dos temporadas donde coincidieron y que coronaron con dos Bundesligas, una Pokal y dos semifinales de Champions.
El de Sampedor también exprimió su versatilidad: lo ubicó como interior, en el doble pivote junto a Xabi Alonso, de único centrocampista, de enlace, y básicamente donde las urgencias del juego de posesión lo exigieran. En el apartado personal, Vidal se hizo íntimo amigo de Franck Ribery, y cuajó una gran relación con Javi Martínez, Juan Bernat y Thiago Alcántara. Su hijo Alonso entró a estudiar en una escuela internacional y aprendió a hablar inglés.
“Arturo es luchador, siempre va con el acelerador a fondo, incluso en los entrenamientos. Es bueno con los pies y es fuerte en el aire”, lo alabó Pep que después de tres años dejó el Bayern y le dio paso a Carlo Ancelotti, técnico que en su momento quiso a Vidal para el Real Madrid. El italiano le dio camiseta de titular y él ganó una nueva liga local, aunque perdió en una recordada semifinal de Champions ante el Madrid con polémica actuación arbitral.
En su selección, en tanto, Vidal continuó siendo un líder y comandó a su escuadra a ganar su segunda Copa América consecutiva y propinarle un nuevo golpe a Leo Messi, que en esa ocasión renunció a la albiceleste.
El 2017 Ancelotti fue despedido del Bayern y regresó Jupp Heynckes, un viejo conocido de Vidal. Otra vez terminó siendo titular y fue figura clave en Copa Confederaciones donde Chile cayó ante Alemania; sin embargo sufrió la decepción de no clasificar al Mundial de Rusia. Una lesión en la rodilla lo apartó del tramo final de la temporada y nació su hijo Emiliano. El Rey Arturo adquirió un nuevo impulso, tomó vacaciones completas después de casi ocho años y abandonó el Bayern para fichar por el Barça donde pretende seguir reescribiendo su exitosa historia.