Con pasar no es suficiente

22.01.2020 11:45 de Stefano Bentivogli   Ver lecturas
Fuente: Marca
Con pasar no es suficiente

El Barcelona inaugura su singladura en esta Copa del Rey con un partido que huele a trampa. Los azulgranas visitan Ibiza, pero en esta ocasión el viaje a la isla pitiusa no tendrá nada de idílico. El nuevo formato copero, pensado para que los pequeños tengan más posibilidades de dar sorpresas -se juega a partido único en casa del equipo más modesto-, no gusta a los catalanes. El estadio del Ibiza, Can Misses, es de césped artificial y está previsto que el temporal de los últimos días deje lluvias. Son condicionantes que preocupan en las filas azulgranas. Más todavía si se tiene en cuenta que el equipo se encuentra en pleno proceso de reconversión y que su entrenador ha dejado fuera de la convocatoria a Messi, Busquets y Piqué.

Tras el primer partido del Barça de Setién se habló largo y tendido de la cantidad de pases que dio el equipo -1.005-, pero no tanto de la falta de profundidad, de que la mayoría de esos pases fueron hacia atrás, de sus problemas de cara a portería y, en definitiva, de lo que le costó al Barcelona ganarle en casa al Granada. Los culés no están sólo obligados a pasar, sino a hacerlo demostrando una mejoría en su juego.

Setién avisó de que hará rotaciones. Una novedad puede estar bajo palos. Setién avisó ayer de que podría romper con la tendencia del Barcelona de los últimos años de poner a un portero para los encuentros de Liga y Champions y otro para los de Copa del Rey. El santanderino dejó caer que Ter Stegen podría participar en el encuentro.

Una isla volcada

En lo referente a los locales, la isla se ha volcado con la visita del Barcelona. El estadio ha incrementado su aforo mediante gradas supletorias casi en un 50 por ciento. Pasa de 4.500 asientos a 6.445 y el lleno está asegurado. Además, se han instalado pantallas gigantes para que se pueda seguir el encuentro por televisión.

Además, el equipo está firmando una buena temporada en el grupo 1 de la Segunda B, lo que ha generado cierto optimismo en el ambiente. Los celestes saben que lo tendrán crudo para pasar de ronda, pero intentarán jugar sus bazas. La falta de costumbre de los catalanes a jugar en un campo como el de hoy, más pequeño de lo habitual y con césped artificial son algunos de los argumentos a los que se aferran los baleares. Eso y la ilusión de saber que juegan un partido histórico. l