Barcelona vs Valencia: una final, dos estados de ánimo

22.05.2019 20:30 de Stefano Bentivogli   Ver lecturas
Fuente: Marca
Barcelona vs Valencia: una final, dos estados de ánimo

El Barcelona y el Valencia no llegan a la final de la Copa del Rey en las mismas condiciones. Difieren en el momento anímico. De hecho, sus estados emocionales son bastante diferentes, más bien opuestos. El cuadro culé afronta el encuentro del próximo sábado en el Benito Villamarín intentando sobreponerse al abatimiento y la tristeza que han implicado la eliminación de la Champions League. El conjunto che, en cambio, aterrizará en Sevilla eufórico tras haberse clasificado para disputar la Champions League el próximo curso.

Uno de los grandes retos de Ernesto Valverde y de los profesionales del Barça es recuperar anímicamente a los jugadores, ya que el lastre emocional lleva consigo un peso y una carga física también. La derrota en Anfield ha afectado a todos los jugadores. Están apenados. Abatidos. Desanimados. Ellos mismos lo han reconocido abiertamente. Para la mayoría, la eliminación en las semifinales contra el Liverpool, ha sido uno de los palos más duros de su carrera. Uno de los más afligidos, además, es Leo Messi. Le está recuperando recobrar la sonrisa. Casi todos los esfuerzos de estos días de Valverde y de los profesionales de la entidad van precisamente dirigidos a superar esta tristeza y decaimiento. Los futbolistas saben de la importancia del encuentro, está en juego un título, pero les está costando sobreponerse.

El Valencia, en cambio, está feliz. Eufórico. Pese al irregular inicio de curso, ha remontado posiciones y este pasado fin de semana se clasificó para la Champions League. Este gran paso ha supuesto una liberación para los de Marcelino, que han llegado al tramo final de la competición en un gran estado de forma, físico y anímico. Durante toda la temporada, no habían sido cuartos en ninguna jornada. Mantuvieron el pulso y tuvieron premio.

BARCELONA: APAGÓN EMOCIONAL

Levantar la moral de la tropa culé es fundamental para que el Barcelona rinda a un nivel competitivo en la final de Copa del próximo sábado. Tiene que remontar el tono psicológico contra un Valencia que llega curiosamente sobrado de autoestima. A Ernesto Valverde no le basta en este partido con las indicaciones deportivas o técnico-tácticas. La teórica superioridad de la plantilla azulgrana no será suficiente. La motivación se ha convertido en un ingrediente básico para el triunfo.

El psicólogo Víctor Amat insiste en la necesidad de trabajar los aspectos emocionales, factores muchas veces no tenidos suficientemente en cuenta. "El equipo no ha contemplado que el fútbol es el resultado de un estado de ánimo y éste es mucho más volátil de lo que parece", comenta el terapeuta.

Palanca de cambio

Víctor Amat propone cuatro claves para que el vestuario de Valverde se sobreponga al varapalo de Anfield y ofrezca su mejor versión contra el Valencia: "El preparador debería reconvertir la derrota en la Champions en una palanca para el cambio y argumentar con el equipo que una final a un partido favorece a un equipo explosivo y no contemporizador; asumir el error de planteamiento para otorgar la responsabilidad a los jugadores: ¿cómo me demostraréis que podéis hacerlo mejor?; mostrar capacidad sugestiva en la rueda de prensa y decir algo así como "creo que los jugadores quieren demostrar que nos equivocamos en Anfield. Una final es para ganarla jugando bien"; y por último, pero no menos importante, el técnico debe ser capaz de conectar con cada uno de sus futbolistas. La forma física no lo es todo y estos jugadores necesitan retos, épica y reconocimiento".

VALENCIA: VESTUARIO LIBERADO

El Valencia ha salido fortalecido de una temporada salpicada de dificultades, malos resultados en LaLiga y algunas dudas. Logró remontar diez puntos de desventaja para alcanzar la cuarta plaza que parecía perdida hace un mes. Marcelino blindó al vestuario desde el principio. Se apoyó en los jugadores a los que defendía constantemente y para los que pedía apoyo: "Estos futbolistas están sufriendo mucho. Los veo trabajar cada día", confesó en más de una ocasión. El técnico asturiano ha contado desde su llegada con el psicólogo José Carrascosa, que había llegado al Valencia un año antes y con el que trabaja la plantilla de forma voluntaria.

Marcelino no transmitió dudas cuando nada salía. A pesar de que, desde fuera, parecía que el equipo necesitaba un cambio de sistema para reforzar la delantera -el principal lastre en la primera vuelta eran los pocos goles marcados- el técnico siguió fiel a su 4-4-2. Fue una de las lecciones que aprendió en el banquillo del Sevilla. Modificó alguno de sus postulados de base lo que terminó generando confusión y dudas.

Al margen del resultado

El técnico logró convencer a los jugadores de que trabajaran del mismo modo independientemente del resultado. Y para ello contó con varios aliados clave: Parejo, Gayá y Jaume fueron ejemplares por el compromiso y por la comunión con el técnico. La posición de firme respaldo del director general Mateu Alemany transmitió seguridad en el vestuario y las rondas de Copa y Europa League hicieron el resto para que los futbolistas recuperaran la confianza. El resultado: semifinalista de Europa League, cuarto clasificado en Liga y finalista de una Copa a la que el Valencia llega liberado.