Arturo Vidal: le sale barato quejarse

07.11.2019 13:30 de Stefano Bentivogli   Ver lecturas
Fuente: Marca
Arturo Vidal: le sale barato quejarse

"No estoy contento, no estoy feliz", decía Arturo Vidal en una entrevista cuando era preguntado sobre su situación y sus minutos en el Barcelona. El centrocampista chileno no estaba conforme con el rol atribuido y decidió tensar una cuerda que Ernesto Valverde ha vuelto a aflojar para que el '22' azulgrana sonría. Hace una semana que habló y desde entonces saborea la titularidad.

El primer partido después de hacer público su malestar fue en el Camp Nou ante el Real Valladolid. Ese día el Barça goleó y Arturo jugó los noventa minutos anotando un gol. El Txingurri empezó a piropearle en sala de prensa y pocos días después, titular en el Ciutat de Valencia. El guión no fue el mismo que con los blanquivioletas. Se vio un grupo desbordado en la segunda mitad y la derrota le privó de ser líder de LaLiga en solitario. Contra el Levante, Vidal gozó de 74 minutos, pero fue sustituido por Sergio Busquets en plena hecatombe.

Con la titularidad frente al Slavia de Praga, el 'Rey' demuestra que no hay nada como alzar la voz. Tres de tres en siete días. La única vez que esta campaña se le había visto en el once fue contra el Sevilla, donde precisamente también marcó y el equipo goleó. En Can Barça no dudan de la importancia del chileno, aunque los números no engañan. Antes de la protesta, 209 minutos repartidos en doce partidos. Algunos incluso sin jugar como en Dortmund, Getafe o de local ante el Villarreal. En San Mamés, la primera jornada, ni convocado. En su semana fantástica con Real Valladolid, Levante y Slavia ha acumulado 244 minutos, más que en lo que llevábamos.

No es la primera vez. "Con los judas no se pelea, ellos se ahorcan solos", publicaba el año pasado Arturo Vidal en Instagram después del partido en Mestalla donde el Barcelona empató y él no jugó. De hecho, aquel arranque se parece al de esta temporada. Empezó contando poco para Ernesto Valverde, pero finalmente se afianzó como titular en el centro del campo. El revuelo que montó esa publicación no sentó bien en los despachos y tampoco jugó la jornada siguiente frente al Sevilla. No fue hasta un mes más tarde, por estas mismas fechas, cuando empezó a asentarse como uno de los imprescindibles.