¡ Valverde, basta ya !

Muchos se lo veían venir, pensaban que esto podía pasar. Todos sabían y saben que el equipo no juega a nada y cuando no juegas a nada sabes que ante una cita importante cualquier cosa puede pasar.
08.05.2019 20:15 de Giusi Zaffiro Twitter:    Vedi letture
© foto de Daniele Buffa/Image Sport
¡ Valverde, basta ya !

Otra debacle del Barça en Europa, este vez una humiliación ante el Liverpool por 4-0 después de ganar la ida en el Camp Nou por 3-0. Nadie podía imaginar que la historia de Roma podría repetirse y mucho menos que lo de Anfield pudiera ser peor, pero lo fue. Porque estaban avisados, porque su ventaja era imponente y porque el rival estaba diezmado, sin Keita, Firmino y Salah. Con todos estos condicionantes, el partido fue una auténtica vergüenza. El Barça salió al partido de vuelta en Anfield exactamente igual a como salió el pasado año en Roma, como si no hubiera aprendido nada.

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y Valverde es la prueba ya que cometió los mismos errores. Es verdad que no es el único culpable, que también los jugadores ( y la mayoría de ellos también estuvo en Roma) no aprendieron nada. Pero siempre se dice que el técnico es el primer responsable de las derrotas, es él quien elabora las tácticas, escoge a los jugadores, les motiva, rectifica sobre la marcha los posibles errores. El Martes, el técnico extremeño se equivocó en todos estos puntos. Falló en la táctica, escogió mal a los jugadores que saltaron inicialmente en Anfield, no supo ni motivarles y, lo que es peor, no supo rectificar en ningún momento lo que estaba sucediendo sobre el terreno de juego. Estos son los errores imperdonables que contribuyeron a la debacle de Anfield:

- Mismo once que en la ida

El 3-0 de la ida fue engañoso y fue el Liverpool que dominó con claridad y el planteamiento de Klopp le superó. Y en Anfield, lo mismo.La apuesta de Valverde fue dar protagonismo a Vidal y a Coutinho en detrimento de Arthur y con Dembélé lesionado. "No queremos control, queremos atacar", fue el mensaje. El chileno brilló y Coutinho siguió sin ofrecer absolutamente nada. Dos síntomas pésimos para un equipo que dice construirse a partir del balón. El Liverpool jugó muy bien, con su estilo, los dos partidos. El Barça jugó muy mal y sin estilo durante los 180 minutos. Quizá alguna variación en el equipo inicial como poner el equipo de la segunda mitad de la ida, hubiera podido cambiar algo...

- Coutinho y su enésima oportunidad

Es verdad que no estaba Dembélé y que Malcom no tiene nivel para ser titular pero ya nadie entiende la titularidad de Coutinho. El rendimiento fue muy bajo pero lo que ya nadie puede aceptar es su falta de actitud. Con el partido de ayer puso la palabra ‘fin’ a su aventura en el Barça.

 - Los cambios que no cambian

Resulta curioso que en una eliminatoria un equipo salga con el mismo once y haga el mismo primer cambio, el de Semedo por Coutinho. El de Arthur ( el jugador que más necesitaba el equipo) llegó demasiado tarde y el de Malcom a la desesperada.

- Ahogado en la presión pero sin Arthur

El Barcelona se ahogó en la presión adelantada del Liverpool, en el Camp Nou y en Anfield y perdió el balón. En ese escenario el jugador que el equipo necesitaba era Arthur pero Valverde tardó 74 minutos en poner al brasileño sobre el césped. Es el jugador más fiable con el balón del Barça esta temporada, más que Rakitic, más incluso que Busquets y en la eliminatoria ante el Liverpool tan solo jugó 20 minutos.

- Los 'sacrificados' son siempre los mismos

En el minuto 74 Valverde dio entrada a Arthur y quitó a Vidal, como siempre. Quitó al mejor jugador del Barça en ese partido, al único de los centrocampistas sin amarilla, el único que presionada a cada jugador del Liverpool. Busquets y Rakitic, de los peores, siguieron sobre el campo. Como siempre. Porque los sacrificados, a la hora de mover el banquillo, siempre son los mismos, nunca los pesos pesados a pesar del mal partido.

Valverde ha sido un entrenador que ha demostrado capacidad para ganar en los torneos domésticos con solvencia, pero con una mentalidad demasiado pequeña para un torneo tan grande como la Champions, el escenario solemne se le cayó encima y nunca supo levantarse. La derrota es tan severa que deja consecuencias imprevisibles: muchos jugadores

quedan gravemente señalados y algunos de ellos puede que ni siquiera vuelvan a vestir la camiseta blaugrana ( Coutinho o Rakitic). La continuidad del entrenador se pondrá en entredicho y queda tocado también el presidente Bartomeu, que tampoco ha sabido evitar la repetición de Roma y que debe afrontar un angustiante escenario de limpieza en el vestuario. La derrota de la pasada campaña en Roma estuvo a punto de costarle el puesto pero el doblete le salvó in extremis. Si entonces el presidente iba como loco por cesarle, difícilmente apostará ahora por su continuidad. Es verdad que el técnico renovó su contrato hace unos meses, pero ese compromiso no es un salvoconducto intocable. Y también hay que ver si Valverde quiere continuar o, viendo lo que se le viene encima, él mismo decide irse.

Existía la certeza de que la historia no se iba repetir pero la sombra de Roma, de aquel histórico tropiezo sobrevoló en Anfield y se apoderó de los futbolistas. Los fantasmas aparecieron otra vez, no hubo reacción, estaban fuera del encuentro, y de ahí el cuarto gol de los ingleses, que llegó tras un fallo conjunto de atención, concentración y posición de todos los culés. 

Muchos se lo veían venir, pensaban que esto podía pasar. Todos sabían y saben que el equipo no juega a nada y cuando no juegas a nada sabes que ante una cita importante cualquier cosa puede pasar.

Pero la culpa no es solo de Valverde, también es de la sociedad, del presidente Bartomeu, de la secretaria técnica que gastó mucho dinero en jugadores que no tienen nivel Barça y finalmente la culpa es de los jugadores. Alguien podría decir que al Barça le faltó en la vuelta la suerte que tuvo en la ida y que pudo marcar algún gol que le hubiera dado el pase, pero lo cierto es que el Barça lleva años cayendo de manera estrepitosa aunque la de este año es sin duda la peor de todas. Desde la temporada 2015-2016, post triplete de Luis Enrique, que este equipo no ha sido capaz de levantar cabeza en Champions y año tras año encadena humillaciones. Todo empezó con el Atlético que eliminó al Barça en cuartos de final después de perder la ida en le Camp Nou por 2-1 y ganar la vuelta 2-0; siguió Turín con la Juventus que se impuso en los cuartos 3-0 y el Barça que fue incapaz de marcarle un solo gol al conjunto italiano en 180 minutos; siguió Roma como todos ya sabemos con una victoria por 4-1 en la ida y una derrota inexplicable en la vuelta por 3-0 y llegamos al día de hoy, con otra derrota inexplicable, una derrota más humillante contra un equipo que no tenía dos estrellas como Firmino y Salah.

Desde la temporada 2015-2016 el Barça no levanta cabeza, Europa es un trauma pero mientras los jugadores más importantes, los pesos pesados siguen siendo ellos, el entrenador no. Se pasó de Luis Enrique a Valverde y nada ha cambiado. Evidentemente ellos tiene sus culpas, cometieron sus errores pero en el campo siempre están los mismos como Busquets, Suárez o Rakitic, de los que más ‘traicionaron’ en la noche inglés. Coutinho es otro de los señalados. El club sabe que puede hacer caja con él y ya se están perdiendo las esperanzas de una reacción. Si antes se iban a fichar a cuatro jugadores ahora a lo mejor se contrata a seis. Y si antes pensaban reforzar la delantera con una joven promesa, ahora puede que reabran la opción Griezmann. El escenario ha cambiado. Y mucho.