Radiografía del fracaso del Barça

Ahora hay que lavarse bien la cara y salir otra vez a jugar. La mentalidad es ir a por lo que queda por ganar y no pensar en lo que se ha perdido. Solo así se logrará ganar la Liga y Copa.
12.04.2018 16:00 de Giusi Zaffiro Twitter:   artículo leído 114 veces
© foto de Antonello Sammarco/Image Sport
Radiografía del fracaso del Barça

La primera derrota de la Champions resultó suficiente. La primera significó la despedida de la competición, así de voluminosa fue. No habrá repercusiones pese a que las proporciones del despropósito de Roma atañen a todos los estamentos futbolísticos del club: desde el palco al césped, pasando por las salas de reuniones de los ejecutivos, el despacho del entrenador y el vestuario donde se visten los futbolistas. Pero la temporada sigue viva con la posibilidad del doblete. Muchos son los factores que pueden explicar la derrota inapelable del Barça ante la Roma que dejó fuera a los azulgrana de las semifinales de la Champions League por tercer año consecutivo. 

UN EQUIPO ENCALLADO EN EL PASADO

La Champions del 2015 brindó la victoria electoral a Josep Maria Bartomeu, que resumió su candidatura con la foto del triplete y del tridente. No queda nada. Desde entonces, el equipo ha caído en los cuartos de final cada año: dignamente ante el Atlético, estrepitosamente en Turín (3-0) y Roma (3-0). Antes, el Bayern había arrasado al grupo de Tito Vilanova (2012-13) y el Atlético zarandeó en la vuelta al Barça de Tata Martino (2013-14). Solo con Guardiola (dos títulos y dos semifinales entre el 2009 y el 2012), el Barça estuvo a la altura de lo que se espera de él. 
El once titular de martes remite a la alineación de Berlín. Solo Semedo y Umtiti han llegado después. Valverde no confiaba en nadie más de los que alineó, dando a entender de que no cree en el banquillo, ni lo considera de garantías. Tampoco lo creía Luis Enrique, lo que traslada parte del problema hacia arriba, al amplio y sofisticado cuerpo técnico que dirige Pep Segura.

FALTA DE COMPETENCIA A UN ONCE ACOMODADO

Pero el problema, de origen, se sitúa en el césped. Jugó la alineación de gala, la lista de jugadores que recitaría cualquier aficionado, sea del Barça o no, con la única salvedad de Semedo u otro. Los titulares se creen titulares y los suplentes se sienten suplentes porque es el rol que acaban asumiendo. Los primeros no se sienten amenazados. No hay una competencia que eleve el nivel. Ni Valverde la ha forzado. Sus suplentes son los mismos que los de Luis Enrique. Dembélé, el relevo de Neymar, estuvo en el banquillo los dos partidos.

El recambio de Luis Suárez sería Paco Alcácer.. ¿Yerry Mina fuerza el progreso de Piqué? ¿Digne, ahora lesionado, espolea a Alba? ¿Es Denis una amenaza para Iniesta? Ni siquiera Valverde ha corregido el bajón evidente de Umtiti retirándole en favor de Vermaelen. Alcácer entró en el minuto 84, junto con Dembéle, y la tragedia consumándose.

EL PLANTEAMIENTO

La pasividad de Umtiti y Alba en el primer gol fue inadmisible, cuando el entrenador había pedido que no se permitiera un gol tempranero del Roma. El penalti de Piqué a Dzeko fue una broma macabra. No le tocó en todo el partido. Solo cometió esa falta. Esa. Umtiti ni una. Luego todos miraron a Semedo, que defendió con candidez el primer palo en el córner del 3-0 ante un Manolas que le sacaba 11 centímetros de diferencia.

Valverde no hizo nada ante la evidencia de que su mensaje no caló. Se quedó paralizado. Tenía a Paulinho, Denis y Gomes calentando. Llamó al primero y le relevó por Dembélé. Reclamó al francés para que entrara, pero rectificó. Eligió a Gomes.

MESSI LO CONDICIONA TODO: O EL O NADIE

Di Francesco preparó el milagro. Valverde solo lo previno, adoptando medidas reactivas. Optó (como en la ida) por Sergi Roberto para contener las subidas de Kolarov en lugar de elegir a Dembélé para impedirlas. El 4-4-2 de manual que usa no ha corregido la tendencia de hace varios años: la dependencia, el poder, la autoridad, el ascendente de Messi. Ningún jugador contempla ninguna acción de ataque que no sea pasársela a él, lo que acaba condicionando y limitando el juego, reduciéndolo.

Las eliminaciones del Barça coinciden con eliminatorias en las que no ha marcado él. Y si no marca él, no marca nadie. Dos goles en los cinco partidos como visitante ha anotado el Barça en la Champions. El autogol de Coates (Sporting) y el de Leo al Chelsea. El mejor futbolista de la historia ha logrado un título europeo en los últimos siete años.

LA NECESIDAD DE FICHAR Y GASTAR OTRA MILLONADA

El mayor problema del Barça, más allá del silencio general del club esquivando responsabilidades, es que está obligado de nuevo a invertir en capital humano para elevar el nivel futbolístico.

Quinientos millones después (desde el 2014) no tiene mejor plantilla. Ni en la cantera, un desastre, se perfilan alternativas para cubrir aunque sean huecos. Los fichajes de Griezmann y Arthur no parecen suficientes para augurar que no se repetirá un fracaso como el sufrido. El Barça  que visitó Roma en el 2009 coronándose como campeón ascendía hacia la gloria; el del 2018 sigue rodando cuesta abajo.

POCA INTENSIDAD 

Obligado a remontar, la Roma cometió más faltas en la primera mitad (11) que el Barça en todo el partido (10). Los azulgrana cometieron cuatro hasta el descanso y los locales acabaron con 19, casi el doble que los culés. En la media del Barça solo Rakitic (2) pasó de una sumando las mismas que ‘Busi’ e Iniesta. Y Sergi Roberto, el único apercibido, no hizo ni una en los 94 minutos.

EL MISMO GUIÓN TÁCTICO 

La Roma salió tras el descanso con el mismo plan sin que Valverde y sus jugadores pudieran contrarrestarlo. Las palabras de Iniesta a sus compañeros en el túnel antes de salir otra vez al campo son definitorias: “Si vamos a acabar perdiéndola (la eliminatoria) haciendo lo que hacemos...”. En el minuto 58 llegó el penalti a Dzeko que transformó De Rossi sellando el 2-0.

BALONES LARGOS SIN CONTINUIDAD 

Ante las evidentes carencias para elaborar el juego, el Barça optó por los despejes en largo en exceso. Hasta 33 veces. Pero ni así sirvió para avanzar líneas y presionar para intentar robar arriba. En Stamford Bridge, Iniesta sí mordió cerca del área del Chelsea y aprovechó el mal pase de Christensen para recuperar la bola y dar a Messi el 1-1.

MESSI, LEJOS DEL ÁREA 

No vivir en campo contrario restó el poder de Leo Messi. Solo pudo dar 28 pases y únicamente dos a Iniesta y otros dos a Luis Suárez. En la primera mitad solo pudo chutar (fuera) de falta directa un par de ocasiones y su primer chut a puerta fue en el 73’. El anterior del equipo fue en el 4’, obra de Sergi Roberto.

LUIS SUÁREZ, IRRECONOCIBLE 

Su estadística, consecuencia de la desconexión general, no casa con lo que debe ser un ‘9’ del Barça: ningún regate, ningún remate, ninguna ocasión creada y solo un pase a Messi, su principal destino en ataque. Perdió 16 balones y solo robó uno. Desde septiembre de 2015 no marca fuera en Europa.

REVULSIVOS TARDÍOS 

Con 2-0, el primer cambio fue André Gomes por Iniesta en el 81’. Al minuto marcó Manolas el 3-0. En el 85’ salieron Dembélé por Semedo y Alcácer por Busquets. Valverde lo justificó así: “Consideré que, cuando el partido estaba igualado, quiero decir con ellos a un sólo gol (2-0), en el equipo había experiencia suficiente para aguantar el resultado”. Es decir, nuevamente prefirió defender que atacar para buscar un gol que obligara a la Roma a meter dos. Tras el 3-0 ya no hubo respuesta.

FATIGA FÍSICA Y MENTAL 

Con jugadores como Rakitic, Piqué, Suárez, Messi y Sergi Roberto sobrecargados de partidos, el equipo recibió dos avisos tras el ‘virus FIFA’ contra Sevilla y Roma y medio ante el Leganés, cuando se autorreguló con 2-0 tras el descanso hasta que el 2-1 le obligó a buscar el 3-1. Messi metió tres y salvó los muebles, como en el Pizjuán. En Roma no pudo aparecer y tampoco lo hizo nadie más

INIESTA Y BUSQUETS, LO PEOR DEL PARTIDO

Iniesta y Busquets jugaron en Roma el que posiblemente ha sido el peor partido de sus vidas. Habitualmente salvadores con su clarividencia para leer los partidos y sacar del atasco a sus compañeros, martes los condujeron al matadero. Dejaron un pasillo a los centrocampistas romanos para que entraran a matar y no fueron capaces de enlazar con Messi y Suárez, muy aislados arriba y sin ayudas. Busquets no estaba al cien por cien y obligó a Piqué ha sacar el balón controlado del área y en largo, una función que le corresponde a él. Como Iniesta. Casi todo lo que intentó le salió mal. Los años empiezan a pasarle factura y su salida del Barça en junio está cantada. 

 UMTITI NO RINDE DESDE QUE QUIERE MAS DINERO

Desde que ha amenazado veladamente con su marcha del Barça con el aviso de que su cláusula es muy modesta, el rendimiento de Samuel Umtiti ha sufrido un descenso alarmante de nivel. Umtiti fue un coladero en Roma, no se le ve centrado y tuvo mucha responsabilidad en el naufragio defensivo blaugrana. Fue más problema que solución. 

SEMEDO NO DA LA TALLA

No se entiende que Valverde no haya contado para casi nada con Semedo a lo largo de la temporada y que recurra ahora a él en partidos decisivos en los que el Barça se lo está jugando todo. Semedo es un lateral con gran porvenir, pero ahora mismo le viene grande la responsabilidad del Barça. En Roma se le vio demasiado desbordado y su inexperiencia la pagó el equipo en alguno de los goles.

TODO EL MUNDO BLAUGRANA HA SOBRESTIMADO EL EQUIPO ITALIANO

Despues de la ida, el debate era si los culés prefieren al Madrid en semifinales o a partido único en Kiev. En la Champions ya estamos fuera y debería ser una lección para darnos cuenta cómo cuesta ganar, que no se puede vencer siempre, que los partidos empiezan 0-0, que la gracia del deporte es que no siempre gana el mejor, ni el de mayor presupuesto, y que los jugadores llegan cansados al tramo ilusionante de la temporada y tienen un Mundial a la vuelta de la esquina.

Por eso, dar clasificaciones por hechas y títulos por ganados, es de una alta imprudencia temeraria. ¿O no nos acordamos ya de esa cena con pizzas de Verratti y tres jugadores más del PSG, dando por sentado que el Barça no les remontaría un 4-0? Dicho esto, la derrota de Roma es de Valverde y 11 jugadores que en 80 minutos no sacaron ni el fútbol ni el carácter necesario para competir. Los primeros pecadores fueron ellos.

Esos son 6 datos que justifican la debacle del barça en Roma

- El Barça solo habia encajado tres goles en toda la Champions, los mismos que en Roma (3-0).
- En la primera parte, El barcelona concedió 10 remates del Roma... mas que en cualquier otro partido de Champions durante esta temporada
- Primera vez en la historia cule que cae eliminado tras tener una diferencia d 3 goles en la ida
- 159 balones perdidos:
* 3° partido del año que mas perdieron.
* 1° partido de Champions que mas perdieron
- 492 pases del Barça:
*  2° partido del año que menos pases dieron.
*  Partido en el que menos pases dieron durante esta champions
- 76% de pases buenos. Nunca tuvo un porcentaje tan bajo durante esta temporada

Ahora Hay que lavarse bien la cara y salir otra vez a jugar. La mentalidad es ir a por lo que queda por ganar y no pensar en lo que se ha perdido, por muy duro que sea. Solo así se logrará ganar la Liga y la Copa, que no es poco.