El Barça naufraga sin Messi

 de Giusi Zaffiro Twitter:   artículo leído 47 veces
El Barça naufraga sin Messi

Se le atribuye al gran Franz Beckenbauer una frase memorable que sintetiza, acaso como ninguna otra, toda la fascinante complejidad de un partido de fútbol: “Solo hay una posibilidad: victoria, derrota o empate”. Pues bien, el Barça había conseguido hasta hoy eliminar una variable de la ecuación del Káiser, de modo que a los rivales que se enfrentaban a los de Valverde en la Liga solo les quedaba empatar o perder (y la mayoría se inclinaban por lo segundo). Pero no quería el destino que los azulgranas dijeran adiós al curso 2017-18 sin conocer el sabor amargo de la derrota, y en la jornada 37, en el Ciutat de València, le llegó al Barça la hora de hincar la rodilla y rendir la espada.

Y eso hizo, en un partido carnavalesco más parecido a un encuentro de torneo de pretemporada (con abundancia de goles y lesiones musculares y un gran despelote defensivo) que de final de competición. Cinco tantos le endosó el Levante, los mismos curiosamente que le marcó en la temporada 1964-65, en la última victoria liguera de los locales frente al Barça que constaba en el registro. Los cuatro goles del equipo de Valverde, con hat trick de Coutinho, apenas sirvieron para maquillar una actuación calamitosa de todas las líneas.  

Llegaba el Levante al partido cabalgando sobre una racha de resultados bastante impresionante (siete victorias y un empate en los últimos nueve encuentros), pero Valverde no se dejó impresionar y, además de prescindir de Messi, le sobró el valor para alinear en el centro de la defensa a Thomas Vermaelen y Yerry Mina. Tom y Yerry, ya saben. Lo menos que se puede decir de ellos es que dieron espectáculo.

Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento de la esposa del presidente de honor del Levante. Pero se diría que el Barça, por su parte, prefirió tener un recuerdo póstumo para Antonio Mercero, fallecido el pasado viernes, creador de ‘Verano azul’, ‘Farmacia de guarda’, ‘Turno de oficio’ y de aquella película con niños que cantaban titulada ‘Buenas noches, señor monstruo’. Los jugadores hasta tuvieron el detalle de vestir de azul, el color de aquel inolvidable verano de pachangas y revelaciones que acababa en tragedia (“¡la imbatibilidad ha muerto!”).

En esa función de homenaje a Mercero y su serie más recordada, a Yerry Mina,le correspondió el papel de Quique, ese chaval que nadie supo nunca por qué estaba ahí. En el minuto 8, el central colombiano quedó retratadísimo en el primer gol de Boateng y a partir de ahí no dejó de transmitir inseguridad a sus compañeros de la zaga, que se sumaron al carrusel de despropósitos. Vermaelen, perdido su temple habitual, volvió a las andadas y se lesionó en el minuto 26, y antes de que Piqué pudiera saltar al campo para sustituirlo, Boateng hizo el segundo para los granotas.

Ausente del campo el hijo de doña Celia Cuccittini, le correspondía a Coutinho asumir un protagonismo que hasta ahora había rehuido. Con la entrada de Piqué, que tiró de galones y se echó el equipo a la espalda, el brasileño se activó, y antes del descanso anotó un tanto que volvía a meter al Barça en el partido. Pero en los primeros minutos del segundo tiempo llegó el naufragio. No habían salido los jugadores del vestuario cuando el macedonio Enis Bardhi ya había enviado el balón a la red de Ter Stegen. Tres minutos después, Boateng aprovechó una indecisión de Piqué para marcar el cuarto (el tercero de su cuenta). Y muy poco después, Bardhi repitió y puso el 5-1, que ya convertía el reto de la imbatibilidad en una batalla casi perdida.

Convertido el partido en un pasacalles, dos goles más de Coutinho y uno de penalti de Luis Suárez sirvieron para dar emoción y dramatismo a los últimos 20 minutos, pero, el destino, trágico, estaba escrito: el Barça no acabará la temporada invicto y a va ser muy difícil poner a Yerry Mina en el mercado

Aunque también es posible verlo de otro modo. Si es cierto eso de que el trance de morir es el que ilumina y da sentido a nuestra vida, habrá que decir que el partido del Ciutat de València ha servido para que la temporada liguera del FC Barcelona alcanzara su pleno significado. Tal vez era necesario que el equipo de Valverde perdiera al fin para que el mundo comprendiera la verdadera dimensión de la gesta realizada hasta hoy por el cuadro azulgrana: 43 partidos de la competición sin conceder una sola derrota. Histórico, por lo menos. Y sí, habría sido mejor prolongar la racha un par de jornadas más y cerrar el curso imbatidos, pero ya se sabe que el que mucho ambiciona poco merece y quien no se consuela es porque no quiere.