Josep Maria Bartomeu ha tenido que lidiar a lo largo de la semana con una Junta enfurecida después de que saltara a la luz el escándalo provocado por la contratación de cuentas en la red para desprestigiar a personajes relacionados con el Barcelona. Sus directivos, que no sabían nada del asunto, han reaccionado con indignación, primero en la delegada y luego en la reunión informal de toda la Junta.

Emili Rousaud y Jordi Cardoner han apretado lo suyo para que Bartomeu lo dejara, directamente a la cara del presidente y moviendo los hilos para tener a más directivos a su favor. Y los tienen. Son dos vicepresidentes clave. El primero porque en teoría será el candidato continuista en las próximas elecciones y el segundo porque sería el presidente si Bartomeu dimitiera. Pero no se salieron con la suya. El presidente no tiene la intención de dejar el club y piensa cumplir el año y medio que le queda por delante.

Y no es tan fácil empujar a un presidente a la dimisión. Tendrían que dimitir una buena parte de los directivos lo que supondría una convocatoria de elecciones inmediata. Y eso, en este momento, es un riesgo difícil de asumir porque la candidatura continuista tendría muchas opciones de perder con un club inmerso en una crisis de este calibre.

Enrocado en su posición, Bartomeu tenía que hacer algunas concesiones para frenar el golpe y, de alguna manera, dejar contenta a la Junta. Enrique Tombas, vicepresidente económico, quiso dimitir el miércoles en la delegada porque, además de dicho cargo, es el responsable de la comisión de transparencia. Lo ocurrido por el asunto de las redes carecía de la mínima transparencia, básicamente porque los pagos estaban fraccionados precisamente para que no tuvieran que ser aprobados en junta.

Bartomeu frenó su salida, pero en la reunión del viernes tenía que dar un paso más. Jaume Masferrer, director del área de presidencia y mano derecha del presidente, era el responsable del escándalo destapado de las redes. El presidente lo sacrificó, pero no del todo, porque solamente se le cesó de sus funciones a la espera de que concluya una investigación interna sobre el asunto.

Hubo directivos que propusieron que dicha investigación fuera externa. No hubo manera. La investigación se hará desde dentro y ya se sabe cómo acaban estas cosas. También se abrió una investigación sobre quién era el responsable del doble delito fiscal por el que el Barcelona fue condenado a raíz del fichaje de Neymar. Nunca se supo más. Masferrer, pues, espera.

La otra concesión se refiere a la convocatoria de elecciones. Bartomeu abrió la posibilidad de un adelanto de los comicios que se tratará en una fecha por determinar. Aquí el presidente ganó tiempo a la espera de que la pelota se convierta en su aliado y el equipo empiece a ganar partidos. Ayer el Camp Nou comenzó pidiendo su dimisión, pero los goles de Messi fueron relajando a la afición que acabó olvidándose de sus reivindicaciones. En primera instancia, golpe parado. Aunque si el equipo, por ejemplo, pierde en Nápoles y Madrid las pañoladas volverán. La situación, por tanto, ha quedado en stand by.

Sezione: Club / Data: Dom 23 Febrero 2020 a las 21:30 / Fuente: Marca
Autore: Stefano Bentivogli
Ver lecturas
Print